Archive for the ‘Psychoanalysis’ Tag

“Pizarnik es un ejemplo de como el poeta se adelanta al psicoanálisis…”

Alejandra Pizarnik

Victoria Mora escribe:

Nunca se siente querida del modo que espera. Esta búsqueda desenfrenada y siempre demandante pareciera una necesidad de confirmar el amor del Otro a través de pedidos extravagantes o demandas en cualquier momento del día: pedidos de todo tipo, largas charlas a la madrugada, relaciones ambivalentes plagadas de episodios de amor pero también de odio y enojos. Incluso por momentos se dirigía a sus amigos más cercanos y queridos con un uso sagaz e irónico del lenguaje que hería y que se agudizó hacia el final de su vida.

Lo que podía pensarse como una pose, para quien la conociera, se revela en susDiarios y en su correspondencia como un temido mundo interior, un profundo padecimiento melancólico del que intenta curarse por la palabra. Se analiza con León Ostrov a los 18 años, y con Pichón Riviere al final de su vida. Intentar salvarse por la palabra parece jugarse más en su permanente contacto con la escritura como forma de vida y tabla de salvación que en el tiempo de sus análisis. Tabla que por momentos le es suficiente pero por otros la hunde sin remedio, hasta llegar a morir ahogada en un mar de palabras:

 

         No quiero ir / nada más / que hasta el fondo

 

Escribió en el pizarrón de su habitación antes de morir.

En cuanto al cuerpo, por definición siempre tomado por el lenguaje, manifestaba distintos síntomas. Por un lado sufría distintos síntomas ligados a la voz: tenía un extraño acento europeo, tartamudeaba, y padecía una profunda inhibición para hablar en público. Tenía problemas con su peso que la llevaron de muy joven a ingerir anfetaminas, momento desde el que queda ligada a distintos tipos de drogas.

El rapto del cuerpo y el estrago materno retornan en su escritura: la reina loca, una mujer que traga con su vagina un triciclo, son apenas unos ejemplos. Su máxima expresión se lee en su obra en prosa “La condensa sangrienta” donde se ve su fascinación por el despedazamiento de los cuerpos.

 

Se escogían varias muchachas altas, bellas y resistentes y se las arrastraba a la sala de torturas en donde esperaba, vestida de blanco en su trono, la condesa. Una vez maniatadas, las sirvientas las flagelaban hasta que la piel del cuerpo se desgarraba y las muchachas se transformaban en llagas tumefactas.

 

Estos textos Pizarnik los escribe a partir de la historia real de la condesa de Bathory en el 1600.

Durante mucho tiempo su madre intenta que Alejandra se dedique a otra cosa. Ella tenaz persiste en escribir y en París intenta quedarse lejos del hogar familiar que la ahogaba. Durante sus años allí logra cierta estabilidad, sus dudas sobre el retorno a Buenos Aires y el impacto que podría provocarle son cuestiones de las que no puede escapar.

Su escritura se va tornando, ha medida que se acerca al fin, más críptica y cargada de juegos de palabras que se asemejan a una asociación libre, metonímica y siniestra. En “El textículo de la cuestión” escribe:

 

Pedrito pide psilencio-dijo el pericón nacional-¡Qué hable Flor Frígida! Que Flor de Perversidad nos inculque la pornografía por Antonio Macía. Por pirómano, por pijómano, por polipijista, por pornodidascalus, por Pisanus Fraxi, por Petronio, por Panizza y por potros, el profesor Sigmund Florchú es mereciente de nuestra verde atención.  

Alejandra Pizarnik es un mundo en sí misma. Un mundo de lenguaje al que vale la pena asomarse, no sin dolor, sin asombro, incluso por momentos con angustia. Su mundo es imperdible. Como dijo Lacan en relación a Marguerite Duras, también Pizarnik es un ejemplo de como el poeta se adelanta al psicoanálisis y nos enseña.

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Alejandra Pizarnik y la arquitectura de su lengua

Alejandra Pizarnik

Natalia Neo Poblet escribe:

Palabra por palabra
tuve que aprender
las imágenes
del último otro lado.
(Alejandra Pizarnik)

Para aquellos que no la conocen, Flora Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936) fue hija de un matrimonio de inmigrantes judíos de Europa del este. A sus diecisiete años inició estudios de filosofía y periodismo y no terminó; más tarde se inscribió en la carrera de letras, que también abandonó. A sus diecinueve años publicó su primer libro: La tierra más ajena. A este le siguieron: La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971). Alejandra se ha destacado en escribir poemas y lograr poesía. Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde hizo amistad con Julio Cortázar, Octavio Paz. Al regresar a Buenos Aires obtuvo el Premio Fondo Nacional de las Artes y la prestigiosa Beca Guggenheim. Se quitó la vida el 25 de septiembre de 1972 a sus 36 años.

Por sugerencia de Juan Jacobo Bajarlía, Alejandra Pizarnik dejó de firmar como Flora, sólo usaba su segundo nombre.

Siempre tuvo una gran característica, cierta dificultad para hablar que provenía de su mala respiración y su lengua tartamudeaba. El tartamudear engendra algo de la repetición y a la vez hace crecer a la palabra en sus divisiones silábicas. Interrumpe al lenguaje. Me he preguntado en más de una oportunidad si esos efectos de elocución le habrán posibilitado cierta creación poética. Logra pasar de una afectación del habla a afectar la lengua. Pero más allá de eso, su poética deja ver la inadecuación propia del lenguaje, es decir, el lenguaje nunca puede decirlo todo. Hay una hiancia estructural en la lengua misma. Y la poética de Pizarnik bordea ese real, es decir, bordea eso imposible de nombrar.

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

Poesía y psicoanálisis son dos disciplinas distintas, pero a la vez ambas tienen en común que trabajan con la lengua. Tanto la poesía como el psicoanálisis dan cuenta de la imposibilidad de decirlo todo, enfrentan lo indecible por la palabra.

Tanto la poesía como el psicoanálisis intentan equivocar la palabra. Lacan dice en uno de sus seminarios: “Deshacer con la palabra lo hecho por la palabra”

Tanto la poesía como el psicoanálisis van contra el sentido predeterminado. Intentan romper con el sentido que nos viene dado.

La poesía no representa; sino que presenta y a la vez provoca una emergencia de una verdad.

“Las mujeres exitosas no son atractivas eróticamente para el hombre”: Irene Meler

Irene Meler

Irene Meler entrevistada por Camila Hadad:

-Usted dice que a la mujer que se destaca profesionalmente es muy respetada pero poco deseada por los hombres. ¿Por qué?

-Sí. Porque si un hombre logra acumular saber, o poder, o dinero, o sea algún emblema de poder social, eso lo transforma en algo más atractivo a los ojos de las mujeres. Esto es una cuestión de observación cotidiana. Un hombre que tal vez no sea tan atractivo físicamente pero que es muy inteligente, o muy exitoso, o muy rico, logra que mujeres jóvenes y hermosas lo deseen y quieran estar con él. En cambio, en el caso de las mujeres esto no ocurre así porque una mujer exitosa o poderosa o adinerada puede ser muy respetada, como ser humano, pero no resulta atractiva eróticamente porque el erotismo femenino está históricamente asociado a la juventud, a la frescura, incluso a la dependencia y a la inmadurez.

“Quizá Pizarnik pida que el psicoanálisis le ofrezca lo que no tiene: una fórmula de felicidad”

Alejandra Pizarnik

Marcelo Percia escribe de Alejandra Pizarnik, poeta argentina:

“Quizá Pizarnik pida que el psicoanálisis le ofrezca lo que no tiene: una fórmula de felicidad. Razones de acogida a dudas de la existencia, ahora, expresadas en primera persona de un singular en el que se celebra a sí misma. Pero también percibe, en su expectativa de sentirse mejor, una ilusión de autorreforma, una maniobra de corte y confección para forzar su coincidencia con la imagen que le gustaría alcanzar.”

Yamila Musa entrevistará a Juan José Scorzelli

 

Juan José Scorzelli

Noticias de InterlitqYamila Musa, Editor de Argentina de Interlitq, entrevistará al psicoanalista argentino, Juan José Scorzelli (“Psicoanalistas argentinas” serie).

Lee la entrevista con Luis Hornstein por Yamila Musa.

Lee la entrevista con Luciano Lutereau por Yamila Musa.