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“El deseo para el psicoanálisis no es sinónimo de satisfacción…”

Andrea V. Cecchi escribe:

Cuando hablamos de deseo no estamos haciendo alusión a la idea de obtener algo. El deseo para el psicoanálisis no es sinónimo de satisfacción, ni de realización, ni de placer, ni de goce. El deseo es aquello que siempre queda vacante, es el combustible de nuestra vida, lo que nos puja (pulsa) a seguir viviendo, a seguir buscando.

Esa búsqueda puede estar emparentada con un cambio laboral, con una nueva pareja, con formar una familia, con irse de vacaciones, con la búsqueda en si misma de nuevos desafíos y de nuevas construcciones de la realidad. La idea es que nunca se “termine” de completar porque, se supone, que en ese momento se llega al punto de “Nirvana”, el punto cero, donde las pulsiones de vida y de muerte concluyen y es el punto de muerte. Por eso el deseo está entendido como una pulsación, lo que nunca deja de insistir, en cuanto se concreta una expectativa el deseo se corre un poco más adelante y se traslada a otra cosa, algo así como la metáfora de la zanahoria del burro.

En cambio, el goce está asociado a lo mortífero, es la satisfacción sintomática, solo el síntoma goza mientras el “yo” sufre. Un ejemplo extremo de ello son los casos llamados “cutting” donde los adolescentes generalmente se cortan la piel para dejar marcas, ellos experimentan mucho dolor, sangran, se abren la piel, pero hay un goce en otro nivel que es satisfactorio para el síntoma, sino, no lo harían. La anorexia goza del no comer, aunque la persona se muera de hambre, el obsesivo goza del orden aunque la persona no disfrute de un día familiar por quedarse limpiando. De aquí la idea: “¡dejalo! si le gusta sufrir”

Por eso muchas veces no podemos explicar porque hacemos lo que hacemos aun sabiendo que nos hace mal. Justamente porque el goce viene a ocupar el lugar del deseo. El deseo nos orienta a progresar, a crecer, a la búsqueda, en cambio el goce nos hace creer que la satisfacción está a la vuelta de la esquina. Cuando alguien “revienta” la tarjeta con excesivas compras intenta encontrar satisfacción inmediata a través del goce que sabe, a la larga, va a traer consecuencias económicas nefastas, pero aun así no puede parar de “gozar” porque se siente lindo.

“Es mentira que las mujeres desean ser violadas”: Juan David Nasio

“Es muy frecuente que haya en ciertos hombres este pensamiento; ellos tienen el fantasma eminentemente masculino que supone que las mujeres desean ser violadas. Es una idea que no es real. La mayor parte de las mujeres no tienen el deseo de ser violadas. Una cosa que no cambia en la mujer es la necesidad de sentirse atraída por un hombre que la hace sentir segura, protegida y, claro, seducida”.

Los 10 libros de Sigmund Freud más importantes

Los libros más importantes e influyentes de Sigmund Freud.

Es por eso que, aún décadas después de su muerte, la obra del padre del psicoanálisis sigue siendo de interés general. 

A continuación puedes ver un pequeño listado con los libros de Freud más importantes, para que puedas profundizar en sus ideas y valorarlas con sentido crítico. El orden en el que están listados es cronológico, según su año de publicación.

Sigmund Freud, Análisis De Una Mente/ Video

Sigmund Freud, Análisis De Una Mente/ Video.

“Borges prefería la amistad al amor”

Manuel Mujica Lainez y Jorge Luis Borges, 1980 . Foto Revista Somos

Eduardo Müller escribe:

Borges prefería la amistad al amor. La amistad fue como un amor sin riesgos. Sin pasión. Sin desengaños. Durante muchos años su deleite era ir a cenar a lo de Adolfo Bioy Casares y entreverarse en ese deporte sin cuerpo que es el diálogo, el humor, el hablar de literatura.  Cuando se ocupó del amor en su obra, brotó el retorno de lo inhibido. La nostalgia de lo no vivido. La desdicha no dicha. El dolor no dolido. El duelo de lo que no fue.

Es el amor. Debo ocultarme o huir. Así empieza Borges un poema denominado con temerosa precisión: “El amenazado”. Comienza con el reconocimiento de un enemigo acechando en el horizonte. Es el amor, como quien dice “son los bárbaros”. Vienen por mí, estoy en peligro. Sólo queda esconderme o escaparme.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. Como si una cárcel no fuera suficiente, se le agrega el crecimiento monstruoso de sus muros. Parece una pesadilla, pero no lo es. Es el amor.

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. La cárcel ya no es sólo espacial, abarca al tiempo. El amor mide el tiempo, lo comanda, lo confina, lo contrae o lo expande. El amor es definido como una bomba de tiempo.