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“Cuál será el origen del malestar producido por la pérdida del objeto amado”

Aldo Dall’orso

Aldo Dall’orso escribe:
Cuál será el origen del malestar producido por la pérdida del objeto amado. Según Melanie Klein existiría una primera relación entre el duelo normal y la posición depresiva infantil. Para Klein, siempre que se experimenta la pérdida de la persona amada, esta experiencia conduce a la sensación de estar destruido. Se reactiva entonces la posición depresiva temprana y junto con sus ansiedades, culpa, sentimiento de pérdida y dolor derivados de la situación frente al pecho y toda la situación edípica, desde todas sus fuentes.
Por otro lado, En el duelo de un sujeto, la pena por la pérdida real de la persona amada está en gran parte aumentada, según piensa la autora, por las fantasías inconscientes de haber perdido también los objetos “buenos” internos. “Sabemos que en el sujeto en duelo, la pérdida de la persona amada lo conduce hacia un impulso de reinstalar en el yo este objeto amado perdido”

¿Porqué algunos individuos sufren más que otros y porqué estos últimos poseen las armas para sobrellevar de mejor forma la pérdida de la persona amada?
Según Klein, las experiencias desagradables y la falta de experiencias gratas en el niño pequeño, especialmente la falta de alegría y contacto íntimo con los seres amados aumenta la ambivalencia, disminuye la confianza y la esperanza, y confirma sus ansiedades sobre la aniquilación interna y la persecución externa; además, lentifica y a veces detiene permanentemente el proceso beneficioso a través del cual, a la larga, se logra una seguridad interior. Por consiguiente, la autora sostiene que “una buena relación con el mundo depende del éxito logrado en la lucha contra el caos interior (la posición depresiva) y en haber establecido con seguridad objetos “buenos” internos”

A modo de conclusión, lo que Melanie Klein aporta es el origen infantil proveniente de una deficiente resolución de la posición depresiva en el niño, como una explicación para comprender por qué la ida de la persona amada origina sufrimiento y porqué para algunas personas es una experiencia tan traumática. Pero independientemente del origen de dicha pena, cómo puede el sujeto posmoderno sobrellevar y superar el dolor que lo carcome, ¿existirán caminos más adecuados que otros, los cuales entreguen un alivio a aquel que sufre en demasía?
Una parte esencial del trabajo de duelo, tal como lo señaló Freud es el juicio de realidad,“En la aflicción, explicamos este carácter, admitiendo un cierto lapso para la realización paulatina del mandato de la realidad, labor que devolvía al yo la libertad de su libido, desligándola del objeto perdido” 
Según Klein, en el adulto, sobreviene el dolor con la pérdida de una persona amada; sin embargo, lo que lo ayuda para vencer esta pérdida abrumadora es haber establecido en sus primeros años, “una buena imago de la madre dentro de sí”. Por otro lado, el sujeto en duelo, si está rodeado de personas que él quiere y que comparten su dolor y si pueden aceptar su compasión, también esto favorece la restauración de la armonía de su mundo interno y se reducen más rápidamente sus miedos y penas.
En conclusión, cuando existe un buen juicio de la realidad, la persecución disminuye, la dependencia hostil frente al objeto, junto con el odio, también disminuye y las defensas maníacas se relajan.
El penar por el objeto amado perdido también implica una dependencia frente a él, pero una dependencia que se transforma en un incentivo para lograr la reparación y la conservación del objeto. Esta reparación será creativa si está dominada por el temor, mientras que la dependencia basada en la persecución y en el odio es estéril y destructiva.

Por otra parte, en el texto “Duelo y melancolía”, Freud describe estos dos conceptos como las dos posibles vías que el sujeto en pérdida puede seguir.
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News December 2017: Interlitq to publish a further extract of “Ameland” by Hernan Neira, translated into English by Peter Robertson

Hernan Neira

News December 2017: Interlitq is to publish a further extract of Ameland by Hernan Neira, translated from the Spanish into the English by Peter Robertson

Read here an extract from Ameland by Hernan Neira, translated from the Spanish into the English by Peter Robertson.

“Pizarnik escribió para la mujer desde el cadáver presentido…”

Alejandra Pizarnik

Carolina A. Navarrete González escribe:

Alejandra Pizarnik y su Obra Poética

Alejandra Pizarnik, nacida en Buenos Aires en 1936, comienza a publicar sus poemas ya a los 20 años. Sus cinco libros poéticos fundamentales son: Árbol de Diana (1962); Los Trabajos y las noches (1965); Extracción de la piedra de Locura (1968); El Infierno musical (1971); y Textos de sombra y Últimos poemas, que contiene una recopilación de poemas y textos dispersos, no publicados antes y que aparece recién el año 1982. Alejandra Pizarnik se suicidó en Buenos Aires en septiembre de 1972. Cercana al surrealismo, admiradora del romanticismo alemán, los poetas malditos. Amiga y admirada por Cortazar, Octavio Paz, Manuel Mujica Lainez y gran parte de la intelectualidad argentina de la época, su muerte dejó un gran vacío, pues era considerada la voz poética de su generación.

En los poemas de Pizarnik se puede seguir las imágenes que describió Lacan como la fragmentación del sujeto, la búsqueda de unidad (que para ella se lograría en el silencio), el desplazamiento del significado frente al mar profundo y ambiguo de significantes, la dificultad de encontrar la palabra verdadera, la manifestación del deseo en el texto, el intento de plasmar y de conjugar cuerpo y texto, la angustia ante el desencuentro y la desesperanza.

 

Análisis de “Contemplación” y “Caminos del espejo”

He querido traer a escena los poemas “Contemplación” y “Caminos del espejo” con el fin de trazar ciertos rasgos que develan la presencia de una relación entre escritura – cuerpo – lenguaje. Esta relación pondría de manifiesto al cuerpo (de mujer) que ha perdido la experiencia de sí (ha sido secuestrado, anulado, borrado) y que en la escritura se recupera, intenta palparse, re-conocerse. Ambos poemas comparten, a través de la conjugación cuerpo y texto, una polifonía que permite a la palabra “significar algo totalmente diferente de lo que ella dice”, hacer “oír otra cosa”.

Te atraviesan graznidos. Te martillean con pájaros negros. Colores enemigos se unen en la tragedia. ( “Contemplación”)

Alejandra Pizarnik estaría develando esta relación escritura-cuerpo-lenguaje que en Latinoamérica está dominada por el signo de la violencia: descuartizamiento e inscripción de la máquina en el cuerpo. Basta recordar los mecanismos de tortura y secuestro institucional del cuerpo en las diferentes etapas del capitalismo, mecanismos expuestos por Michel Foucault en La verdad y las formas jurídicas (1973); Vigilar y Castigar 81975); y Microfísica del Poder (1971-1977).

Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro. (“Caminos del espejo”)

Si bien Pizarnik parece participar de esos rasgos generales, a la vez parece hablar de una manera particular sobre otra cosa: máscara dentro de la máscara, desdoblamiento y desterritorialización, suplemento que resiste (Muschietti, 1989)

Pizarnik habla desde una lengua que crece apegada al silencio y aunque le teme como amenaza constituye su punto de partida, silencio que es hueco, tachadura, ya que la constituye históricamente. Nacer mujer ha sido nacer para ser mantenida por los hombres dentro de un espacio limitado y previamente asignado. La presencia social de la mujer se ha desarrollado como resultado de su ingenio para vivir sometida a esa tutela y dentro de un limitado espacio. Pero ello ha sido posible a costa de partir en dos al ser de la mujer. Una mujer debe contemplarse continuamente. Ha de ir acompañada casi constantemente por la imagen que tiene de sí misma. Desde su más temprana infancia se le ha enseñado a examinarse continuamente.

Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo
súbitamente borrada por la lluvia.

Pizarnik se mueve en el espacio de la borradura, la escisión constitutiva del sujeto femenino la conduce contra el Edipo, de cara a la niña como pura potencia y posibilidad, construir en contra del silencio de la otra: la máscara (la de la boca y los párpados cosidos) que opone el yeso a la carne. Escribir es construir el otro silencio como iluminación.

En este sentido, el silencio constituye el único lugar donde para ella sería posible la comunicación.

¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto
Por eso hablo.

El silencio constituye el lugar idílico, soñado, en que se liberaría de la búsqueda infinita, de la eterna cadena ansiosa de sustituciones que describía Lacan, en el que las palabras pueden reencontrar su significado perdido a través del paso por la cultura, por los distintos hombres, que al usarlas, las han cargado de significados que no les pertenecen y que las desvirtúan.

Si el lenguaje la apartaba del mundo, entonces, el único lugar donde se podía vivir en paz era el silencio.

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo
Estoy sola y escribo. No, no estoy sola
Hay alguien aquí que tiembla.

La verdad, la palabra verdadera, perseguida con tanto anhelo, no es música que pueda ser escuchada. Esa música que por estar alojada en el inconsciente está separada de nosotros.

Podríamos decir que el sujeto de la escritura, entendiendo por sujeto a quien ha sido dividido por la acción del significante, tendría como sesgo conceptual a la alineación: encontrarse escindido.

Si la alineación del sujeto se liga a la constitución del sujeto en el campo del Otro en tanto operación que determina la captura del sujeto por el significante, en el sujeto femenino, este significante no mata, de ninguna manera, sino que inaugura una función: aquella denominada afánisis (el término es tomado por Ernest Jones) y que constituye un desvanecimiento, una desaparición, una petrificación.

Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quien me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

Aquí, el efecto del significante es introducir una suerte de knock-out, donde el sujeto queda desvanecido. En la doctrina lacaniana la opción que procura buscar el sentido, se topa con el sin sentido. No hay sentido pleno en ningún ser hablante, por cuanto inevitablemente ocurre una pérdida que lo constituye, la cual, en la realización del sujeto, es lo inconsciente. Lo que queda, entonces, es una falta: ni uno ni otro. Esta es la acción del campo del Otro en la constitución del sujeto en su primer movimiento.

Ahora bien, esta falta en la constitución del sujeto femenino que devela Pizarnik guardaría relación con la normativización del deseo sexual femenino inserta dentro de la ideología patriarcal.

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.

Se trata de reescribirse con la voz apenas percibida del cadáver de la mujer. Se construye el territorio de la otra, la asesinada y se suspende allí la respiración del animal que presiente la aproximación de la muerte.

Su poesía es la búsqueda obsesiva de un cuerpo (el de la mujer) que ha sido normativizado bajo la forma del trabajo femenino como trabajo maternal y doméstico.

El deseo de saber (yo fui en busca de quien soy) acaso nos ofrece la posibilidad de dominar/ dominarnos a nuestro objeto /sujeto de conocimiento. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen limitaciones del supuesto de saber-para-ser con el cual las mujeres hemos tratado de configurarnos como sujetos existentes. Pareciera, no obstante, que es necesario transitar por los múltiples caminos que ofrece el deseo de saber a las mujeres, inclusive aquel que nos ofrece “sabernos existentes”, para intentar aportar desde allí, nuestro “saber de mujeres”, un “saber” que constituye parte de la conciencia de la pertenencia al género sexual femenino, a una cultura que ha relegado históricamente tal saber a la marginalidad y/o a la omisión.

Y la sed, mi memoria es de la sed,
Yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

Quedaría, entonces, la labor de la mujer deconstructiva y reconstructiva en la resignificación de experiencias deseantes anteriores a la represión ejercida sobre ella (especialmente el deseo de saber y del deseo de poder)

El término resignificar (Laplache y Portalis) es una palabra utilizada frecuentemente por Freud en relación con su concepción de la temporalidad y de la causalidad psíquica: experiencias, impresiones y huellas mnémicas son modificadas ulteriormente en función de nuevas experiencias o del acceso a un nuevo grado de desarrollo. La resignificación permite tomar la historia del sujeto no con un determinismo lineal que sólo tendrá en cuenta la acción del pasado sobre el presente sino concebir como un sujeto elabora retroactivamente los acontecimientos pasados, y plantearnos que es esta elaboración lo que le confiere sentido.

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

La apelación al  constituye el llamado solidario de la escritura. Allí se vincula la historia de yo-ella con la historia de las otras. Lo que se tiene en común con las otras es la tachadura del deseo, por eso la memoria se vuelve terreno baldío, la memoria ha sido aniquilada desde la infancia por lo que lo único que quedaría sería apelar a una resignificación de la mujer a partir de la de-construcción del vacío.

La resignificación que se desprende de la escritura de Pizarnik obedece a la re-escritura en la máscara corpórea del lenguaje de otra máscara que hay que poner del reverso.

El lenguaje, lo decible es mentira, se encontraría del lado de la máscara que deviene espejo. Pizarnik habla, escribe con la otra lengua (la del cuerpo borrado, asesinado) escribir con la lengua desde y para un cuerpo de mujer. Estar atenta a las alas del deseo de una y no del otro.

Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos, en dueño, he de comprender lo que dice mi voz.

La resignificación deviene del reconocer-se que es reconstruir el lugar del crimen; desciframiento de esa voz antigua que habla en un murmullo discontinuo; es perseguir fragmentos perdidos con el lenguaje de los sueños. Es tensar-se entera para escuchar aquello que fluye desde el muro del silencio. Pizarnik intuye un puente ubicado sobre el lenguaje, más allá de él, al que si bien logra traspasarlo pareciera que la posibilidad de instalación en él no habría podido concretarse. Basta recordar el escrito que dejó sobre el pizarrón de su cuarto antes de suicidarse:

No quiero ir
Nada más
Que hasta el fondo
Oh vida
oh lenguaje
oh Isidoro.

Pizarnik escribió para la mujer desde el cadáver presentido de un cuerpo (¿el de ella?), intentando fijar en el presente aquello que su palabra instalada en el linde del silencio y al borde del des-territorio vislumbraba como el desprendimiento de la presencia de la ausencia.

LA PELIGROSA AMISTAD DE BORGES CON PINOCHET QUE LE IMPIDIÓ GANAR EL NOBEL

Pinochet y Borges Peligrosa amistad (Foto: Cortesía)

Mariana Limon escribe:

“Jorge Luis Borges tenía los méritos literarios suficientes para obtener un Nobel,” según María de Alva, directora de Letras Hispánicas del Tecnológico de Monterrey. “Pero aceptó un premio bajo la dictadura [de Pinochet]. No sé si solo fue eso [lo que impidió que ganara], el tema es controversial y no creo que sea fácil deducirlo”.

Es difícil determinar con certeza por qué la Academia Sueca no le otorgó el Nobel al escritor argentino. Sin embargo, diversas fuentes consideran que un factor importante fue la visita que realizó a Chile el 21 de septiembre de 1976.

En aquel entonces Jorge Luis Borges visitó la Universidad Católica para recibir un doctorado honoris causa de manos de Augusto Pinochet. Además, dio un discurso controversial del que se arrepentiría años después, según sus diarios personales y declaraciones de su viuda, María Kodoma.

“En esta época de anarquía sé que hay aquí, entre la cordillera y el mar, una patria fuerte. Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita (…). Y aquí tenemos: Chile, esa región, esa patria, que es a la vez una larga patria y una honrosa espada”, en su discurso de aceptación Borges elogió la dictadura chilena y con esto generó mucha crítica en su contra.

Un día después, el 22 de septiembre de 1976, Borges fue recibido por Pinochet y mantuvo su postura.

 

 

“…me muevo en un ambiente que es un poco chileno y un poco de muchas partes…”: Hernán Neira

Hernán Neira

Yamila Musa, Editor de Argentina de Interlitq, entrevista (Una literatura escrita desde la periferia) a Hernán Neira (“Featured Interviews”).

¿Cómo se siente convivir en esos dos mundos? ¿Siendo outsider se puede resignificar el lugar de pertenencia?

Estoy acostumbrado, aunque al principio me molestaba un poco más. Cuando regresé a Chile a los 16 años me sentía un poco extraño, no recordaba bien las calles y eso me ponía incómodo, ahora ya lo tengo asumido, cada día es una situación común en muchas personas. Esta situación genera que tenga bastantes amigos en Chile y fuera, como también amigos extranjeros en Chile.

Por lo tanto, me muevo en un ambiente que es un poco chileno y un poco de muchas partes, y eso ya está en mi mente, porque en general las personas se comunican y dialogan más fácilmente con personas con quienes puedan compartir algunas experiencias, y creo que la experiencia de ser extranjero o de haberse criado en un lugar y vivir en otro, es una experiencia que se está haciendo cada día más común, para bien o para mal, pero es una vivencia compartida por muchas personas, con las cuales puedo compartir eso también.

Respecto al lugar, absolutamente se resignifica, si es que hay un lugar de pertenencia, ya que hoy en día las pertenencias también son múltiples. Si uno vive fuera de Chile y es extranjero en otro lugar, reconsidera la cultura en la que uno se formó, pero quizás no hay una sola cultura de pertenencia, sino muchas. Porque no sólo está ligada al lugar en el que uno creció, sino también a las amistades, a lo que uno lee, a su formación. Si bien muchas veces acompaña el lugar de nacimiento, no es una necesidad que se derive absolutamente de él, ya que la cultura es mucho más móvil que la topografía, por así decirlo.

Lee toda la entrevista.