Archive for the ‘The International Literary Quarterly’ Category

Borges habla de Xul Solar

Vuel Villa (1936), de Xul Solar

Primera parte de la conferencia sobre Xul Solar (Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari) pronunciada por Jorge Luis Borges en 1975.

Género y sexualidad desde el psicoanálisis/ Video

Álvaro Zas

Para el psicoanalista Álvaro Zas, uno de los grandes aportes del psicoanálisis fue “deconstruir la imagen biologicista” de la sexualidad y el género.

Hvara Ocar será Editora Asistente de Interlitq

Hvara Ocar

Hvara Ocar tiene doble nacionalidad de croacia y de argentina. Es licenciada en Filosofía con Especialización en Lógica por la Universidad del Salvador, y especialista en Explotación de Datos y Descubrimiento de Conocimiento por la Universidad de Buenos Aires.

Sandy Moffat on Dame Muriel Spark

Alexander (Sandy) Moffat, Dame Muriel Spark, (1918 – 2006) Writer

Sandy Moffat talks about his experience of painting a portrait of Dame Muriel Spark, Scottish novelist and author of ‘The Prime of Miss Jean Brodie’ and ‘The Girls of Slender Means’.

“Nunca antes fue tan indispensable la búsqueda una pareja o compañero de vida”: Luciano Lutereau

Luciano Lutereau escribe:

Nuestra época vive las relaciones amorosas de un modo generalizado. Nunca antes fue tan indispensable la búsqueda una pareja o compañero de vida. Desde hace tiempo que no oímos hablar más que de los desencuentros y sufrimientos que implica la vida con otro.

“Te necesito”, “No puedo vivir sin vos”, “Me muero si te vas” son algunas de las frases habituales (muchas de ellas reflejadas en canciones populares) que exponen cómo el dolor en la vida erótica se ha vuelto exponencial, quizá porque la otra cara de la pérdida es la profunda soledad; pero, ¿qué perdemos cuando perdemos el amor?

Si algo llama la atención en consultas por motivos relacionados con este padecer, es el carácter general de la pérdida. Desde un punto de vista freudiano, puede hacerse una distinción entre dos modos de temer el desvalimiento amoroso: por un lado, el miedo a la “castración”, que es una pérdida parcial, que toca a una parte de la existencia o, como decía una vez un paciente “Si me separo, no pierdo la vida; a lo sumo, pierdo la felicidad”. Por otro lado, la pérdida de amor, en la que se juega el ser en su totalidad, en la que la pérdida es masiva, y se fantasea con la propia desaparición.

Entre estos dos modos de distinguir actitudes ante la pérdida, Freud introdujo a su vez la distinción entre dos posiciones sexuadas: el varón y la mujer. El deseo fálico es el deseo aquejado por la castración, mientras que el ser femenino es el que teme la pérdida de amor. La diferencia sexual no es entre dos tipos de órganos, sino entre dos modos distintos de hacer un duelo. Los “varones” sufren por lo que fue y quisieran recuperar. Las “mujeres” por lo que no fue y pudo haber sido. Por eso las mujeres sufren más que los hombres en el amor. Porque de lo que no sucedió, no hay olvido posible.

Dicho de otro modo, la diferencia sexual no es anatómica, sino entre dos modos de armar una familia. “Mujer” es quien la arma en el interior de su familia de origen. “Varón” es el que lo hace por fuera. La mujer padece el conflicto de que el interior pueda ser endogámico (tiene que realizar esa diferencia). El varón sufre el desgarramiento de un exterior ajeno que lo confronta a la nostalgia del regreso. Las mujeres nunca terminan de irse. Los varones se van pensando en volver.

Son diferentes los desafíos que varones y mujeres tienen que realizar para hacer lugar a la experiencia amorosa. No es simplemente encontrar a una persona que nos quiera. Por cierto, esta actitud es más propia de un niño, que de un hombre o una mujer. En todo caso, si recordáramos la clásica elección forzada entre “la bolsa o la vida”, en la que la pérdida es obligada (dado que es preferible una vida trunca, sin la bolsa, a la pérdida de la vida), podría decirse que en nuestro tiempo encontramos una generalización del modo femenino de situarse en las relaciones amorosas, para hombres y mujeres. Hoy sufrimos la pérdida de amor como una pérdida de la vida, cuando no se elige el confort de una vida sin amor.