Archive for the ‘The International Literary Quarterly’ Category

“Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes”: Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik

Publicado en Cronopiolandia:

Carta de Julio a Alejandra

Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte.

Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo.

El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima.

Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.”

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Interlitq wishes its readers a happy festive season 2017

Fitz Roy, Patagonia. | Photo: Annalisa Parisi

Interlitq wishes its readers a happy festive season 2017.

Interlitq blog to publish regular “Angela Topping Column”

Angela Topping

Interlitq blog is to publish regular “Angela Topping Column”.

Further news to follow.

Angela Topping’s website.

Read Angela Topping’s Wikipedia entry.

Read two poems by Angela Topping in Issue 1 of Interlitq.

Read two poems by Angela Topping in Issue 21 of Interlitq.

 

 

Cristina Escofet entrevistada por Yamila Musa

Cristina Escofet

Cristina Escofet entrevistada por Yamila Musa, Editor de Argentina de Interlitq.

Lee la entrevista con Luis Hornstein por Yamila Musa.

Lee la entrevista con Patricio Leone por Yamila Musa.

Lee la entrevista con Milcíades Peña (hijo) por Yamila Musa.

Lee la entrevistado con Luciano Lutereau por Yamila Musa.

Lee la entrevista con Hernán Neira por Yamila Musa.

Lee la entrevista con Andrea Prodan por Yamila Musa.

Sobre Yamila Musa.

“Cuando se echa el síntoma por la puerta, vuelve a entrar por la ventana”: Judith Miller

La filósofa Judith Miller, hija de Jacques Lacan en Buenos Aires, 2009. Foto: Gustavo Ortiz

Judith Miller, tercera hija del psicoanalista francés Jacques Lacan murió el miércoles 6 de diciembre. Tenía 76 años, presidía la Fundación del Campo Freudiano y estaba casada con el psicoanalista Jacques Alain Miller, el “mejor” alumno de su suegro y encargado de transcribir las conferencias de Lacan. Judith, doctora en Filosofía, dedicó la vida entera a difundir la obra de su padre, hablaba español y visitó Buenos Aires en varias oportunidades.

Antes de adoptar el apellido Miller fue Lacan y en un principio fue Bataille, el primer esposo de su madre. Sin vueltas, fue una hija extramatrimonial. Una caracterización que iba a marcar su vida. Cuando estuvo en Buenos Aires en 2009, le dijo a Clarín “La novedad permanente es la enseñanza de Lacan. Pero no quiero que sea equivalente a decir tenemos únicamente la enseñanza de Lacan y no tenemos que hacer nada más que repetir lo que él ha dicho. Los analistas y la gente que trabajan con ellos, los analizantes, particularmente, me parece, participan de una búsqueda al nivel clínico, de la doctrina analítica, a cada nivel que hace parte de las luces lacanianas”.

La Fundación del Campo Freudiano es una red psicoanalítica importante y poderosa que funciona en muchos países y en la que su marido, el psicoanalista Jacques-Alain Miller organiza la transmisión del psicoanálisis tal como lo concibió Lacan. Judith también dirigía Colofón, el órgano de información del Campo Freudiano. En la visita a Buenos Aires de 2012, ella y Jacques Alain Miller fueron recibidos por la presidenta Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. En la Argentina, el psicoanálisis puede ser una razón de Estado.

En su magnífica biografía Lacan, Elisabeth Roudinesco cuenta que Judith nació el 3 de julio de 1941, “en las horas más sombrías de la ocupación (nazi)” y que fue registrada como Judith Sophie, en la alcadía de Antibes bajo el apellido de Bataille. La hija de Lacan adhirió al maoísmo en los años sesenta, se doctoró en Filosofía en La Sorbona en los setenta y, en los ochenta, dirigió la revista de cultura llamada L’Ane (El Asno) y la colección Champ Freudien en Editions du Seuil. Es autora, entre otras obras, de La sesión analítica y el Álbum Jacques Lacan. Imágenes de mi padre, publicados por Paidós en 1991.

En el diario Le Monde, Roudinesco subrayó que Lacan tenía una verdadera adoración por su hija, que era mutua. Sufría con amargura por no haber podido darle el apellido desde el nacimiento y él estaba deslumbrado por su belleza, sus dones y virtuosidad intelectual.

“Es verdad que el efecto de un análisis no es de normalizar a nadie”, decía Judith en Buenos Aires. “Un análisis saca a la luz la singularidad de la persona que ha consultado. Es muy difícil saber quién soy yo. Una experiencia analítica permite ubicar cuál es mi deseo; si quiero lo que deseo. Es decir ubicar la división que cada uno tiene. Eso toma tiempo, es completamente antipático al apuro contemporáneo. Queremos ahora, inmediatamente lo que esperamos y es difícil de no ceder a este apuro. Pero el psicoanálisis no puede ceder a eso. Es una trampa. Cuando se echa el síntoma por la puerta, vuelve a entrar por la ventana. Ese es un principio fundamental del funcionamiento de la repetición”.

Judith fue una observadora atenta del fenómeno psicoanalítico en el mundo. Paradójicamente quien más hizo por la difusión del lacanismo nunca fue analista ni paciente. “Era una niña que veía llegar al consultorio gente que sufría. Y recuerdo cambios en los pacientes: poco a poco no los podía reconocer”, sostenía en su optimismo Judith Miller.