Archive for the ‘Spain’ Category

Mataron a una nena argentina en España

Naiara Briones había nacido hace ocho años en la provincia de Misiones, pero estaba viviendo en Sabiñánigo, un pueblo de 9 mil habitantes en España, a donde la madre la había llevado a vivir con su nueva pareja. Su vida desde entonces se convirtió en un calvario. El jueves pasado, su tío -hermano del novio de la mamá- la asesinó a golpes.

El resultado de la autopsia fue tan brutal y doloroso como lo había sido su muerte. Tenía un edema cerebral y el bazo roto, golpes por todo el cuerpo, hematomas en las muñecas y en los tobillos, signo de que la había atado de pies y manos. Tenía las rodillas en carne viva. La mató, pero antes la torturó durante 12 horas. Y antes de eso, también: Los informes no dejaron dudas sobre los maltratos previos.

Iván Pardo Peña reconoció ante el juez, en la misma casa donde tuvo encerrada a su sobrina de 8 años durante toda una mañana hasta matarla, que había cometido el crimen sin un solo signo de arrepentimiento en su voz. Desde entonces y sin posibilidad de salir libre bajo fianza, está detenido en la cárcel de Zaragoza.

Las fuentes citadas explicaron que tanto el padrastro como la abuela “no veían mal” los castigos que se le infligían a la niña. Según estas fuentes, el perfil del detenido es el de una persona que se crió en un entorno de malos tratos y que ve con “normalidad” los castigos físicos como forma de educar, una visión que compartirían su hermano y su madre.

If Ian Gibson could gaze at Lorca’s remains, he “would have a heart attack”

Natalia Junquera interviews Ian Gibson:

Q. The US journalist David Rieff has just published In Praise of Forgetting, a book that rejects the notion that keeping historical memory alive is a moral duty. Should Spain forget?

A. What do you gain by forgetting? You can forget when you know the whole truth. It can be faced because a long time has passed since 1936. The Civil War should be a study subject at all schools, and the dead should be dug out of the roadsides. This country’s right needs to admit that there was a holocaust here, instead of opposing exhumations. The Popular Party (PP) has acted in a vile way on this issue. [The Nationalists and their descendants] exhumed their own [victims], and denying others a dignified burial falls within the realm of sin. Lorca is a symbol for all that. Some people have said that I want my picture taken next to his skull, but the truth is that I could not bear to gaze at his remains, I would have a heart attack. What I want to know is where he is and what they did to him. And I will want to know this until the day I die.

Ian Gibson: Antonio Machado en guerra

Ian Gibson. (JORGE PARÍS)

Conferencia Antonio Machado en guerra-Ian Gibson. Ateneo Republicano en la universidad de Valladolid.

Ian Gibson (Dublín, 21 de abril de 1939) es un hispanista y especialista en historia contemporánea de origen irlandés y nacionalizado español desde 1984. Es conocido por sus trabajos biográficos sobre Federico García Lorca (1898-1936), Salvador Dalí (1904-1989) y Antonio Machado (1875-1939), así como por obras sobre la Guerra Civil española (1936-1939) y el régimen del general Franco (1939-1975).

“Borges era una mala persona y un magnífico escritor”: Andrés Amorós

Andrés Amorós

“Borges era una mala persona y un magnífico escritor”, resume Andrés Amorós en Es la mañana, programa de esRadio. Borges era muy inteligente, maestro del cuento al que le gustaba fastidiar. Ante la prensa, usaba respuestas preparadas. En una ocasión le preguntaron por Federico García Lorca. “Prefiero a Cansinos-Asséns”, contestó. También le consultaron su opinión sobre Antonio Machado, a lo que respondió: “No sabía que Manuel tuviera un hermano”. Las anécdotas son infinitas, como aquella vez que en un encuentro con Gerardo Diego, su amigo de juventud, dijo: “¿Cuál de los dos: Gerardo o Diego?”.

Psicoanalisis, ciencia y caza de brujas

 

Psicoanalisis, ciencia y caza de brujas, por Marta Maside

Hace unos días leí, con desagradable sorpresa, que la OMC (Organización Médica Colegial) abría un Observatorio desde el cual denunciar lo que viene a denominar las “prácticas pseudocientíficas”, entre las cuales lista una serie bastante dispar, y en ella, figura el psicoanálisis.
Sorpresa, porque la existencia de los colegios profesionales responde a la necesidad de regular una práctica: la propia. Cada uno, la suya. ¿Por qué iba a erigirse la OMC en reguladora de otras prácticas? ¿Ha leído todas esas doctrinas en profundidad, ha revisado sus clínicas para poder emitir un juicio fundado acerca de su pertinenecia o su “cientificidad”?
Desagradable, porque encontré el nombre del psicoanálisis entre esas prácticas “pseudocientíficas”. No sabía que la OMC hubiese leído a Freud, a Lacan y a Miller con tanto detenimiento, que hubiera puesto en práctica la clínica y el análisis personal de los practicantes, para llegar a concluir que se trata de una pseudociencia. Porque los que sí que lo hemos hecho, los que los hemos leído y los seguimos leyendo, concluimos otras cosas.
Como en los últimos tiempos ya he venido escuchando esta cantinela más de una vez, me parece necesario aclarar un punto de partida: el objeto de estudio del psicoanálisis es la subjetividad del ser humano. La subjetividad es el producto del encuentro, singular e irrepetible, de cada ser hablante con el lenguaje; producto que se irá contruyendo y estructurando a lo largo de su existencia, y que gobernará todas sus decisiones en la vida.
Subjetivo, es el par opuesto de objetivo. Lo que estudia la ciencia es aquel objeto que es medible, cuantificable, reproducible, y cuyos efectos, bajo determinadas condiciones, son siempre replicables. ¿Puede aplicarse el método científico a la subjetividad para extraer un saber sobre la misma? No lo parece.
Sigmund Freud, un neurólogo, llegó a esa conclusión y se apartó de la biología para seguir el rastro de unos síntomas que no obedecían a las leyes científicas de la anatomía, sino a la lógica de la palabra -como supimos años más tarde, gracias a la posterior investigación de J. Lacan.
Es decir, que Freud encontró en su práctica médica datos empíricos que apuntaban a inferir la existencia de otro mecanismo, psíquico, que actuaba porque producía efectos en el cuerpo de los pacientes. A este mecanismo psíquico lo llamó inconsciente. Y fueron estos casos clínicos los que lo condujeron a investigar las leyes de su funcionamiento, y el método más apropiado para abordarlo. Tarea en la cual sigue implicado el psicoanálisis a día de hoy. Primero con Freud, después con Lacan, y ahora con J.-A. Miller.
El psicoanálisis es una disciplina que desde su nacimiento ha extraído el cuerpo de sus conocimientos de los hallazgos de la clínica. Esto es, supone el empirismo de la observación y el tratamiento del caso por caso.
El psicoanálisis no es una ciencia, es una disciplina rigurosa, con unos principios definidos, que aborda el sufrimiento psíquico -la salud mental, podemos decir- y que lo trata por la vía de la palabra, obteniendo unos efectos tanto terapéuticos como de saber, que están a disposición de cualquiera que desee conocerlos o de hacer la experiencia de un análisis.
La subjetividad no es sólo lo que gobierna nuestra vida, la herramienta con la cual afrontamos e interpretamos los acontecimientos; sino que concentra todo aquello que nos hace humanos, porque surge del anudamiento particular que se produce entre la palabra y el afecto en cada uno de nosotros. No deberíamos olvidar esto, en los tiempos que corren de la burocratización y la protocolización generalizadas, en los que el peso de la ciencia, seguramente mal entendida o mal aplicada, no soporta ningún tipo de incertidumbre… ¿pero qué es la ciencia, sino se funda en el deseo de saber? ¿Es el único método de conocimiento posible para el ser humano?
La subjetividad tiene sus propias leyes, que no pueden medirse con escuadra, ni analizarse con microscopio, ni reproducirse mediante réplica exacta de su algoritmo. Y a lo mejor, ni falta que hace.