Archive for the ‘Sexuality’ Category

“Las mujeres exitosas no son atractivas eróticamente para el hombre”: Irene Meler

Irene Meler

Irene Meler entrevistada por Camila Hadad:

-Usted dice que a la mujer que se destaca profesionalmente es muy respetada pero poco deseada por los hombres. ¿Por qué?

-Sí. Porque si un hombre logra acumular saber, o poder, o dinero, o sea algún emblema de poder social, eso lo transforma en algo más atractivo a los ojos de las mujeres. Esto es una cuestión de observación cotidiana. Un hombre que tal vez no sea tan atractivo físicamente pero que es muy inteligente, o muy exitoso, o muy rico, logra que mujeres jóvenes y hermosas lo deseen y quieran estar con él. En cambio, en el caso de las mujeres esto no ocurre así porque una mujer exitosa o poderosa o adinerada puede ser muy respetada, como ser humano, pero no resulta atractiva eróticamente porque el erotismo femenino está históricamente asociado a la juventud, a la frescura, incluso a la dependencia y a la inmadurez.

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¿Por qué son infieles los hombres?

Silvia Murillo escribe:

Samuel (nombre protegido) lleva 5 años de relación con su novia, tiempo en el que reconoce le ha sido infiel un sinnúmero de veces. Afirma que su pareja es una persona maravillosa, con muchas virtudes, que no lo cela porque confía en él, pero que tener otras relaciones lo atribuye a su ego. “Lo mío es como decir: ‘Yo la puedo conseguir (a otra mujer); yo la puedo tener’. No me considero un Tom Cruise o Brad Pitt, pero es como una meta que me fijo. Hablando y vistiendo bien, y con un buen perfume encima obtengo lo que quiero”. El hombre, de 40 años, dice que en el tiempo que lleva junto a su pareja formal, ella nunca ha sospechado de una infidelidad de su parte. ¿Cómo lo hace?  Cuando tiene una relación paralela —dice— es sincero con esa otra persona, le explica que tiene 2 hijos en distintas mujeres y una novia. “Me escriben con cautela y en horarios que saben que no estoy con mi pareja”. Él mismo se admira de no haber involucrado sus sentimientos en esas otras relaciones, aunque reconoce que con la última mujer que estuvo (quien es casada), en algún momento pensó en poner fin a su noviazgo. Luego reflexionó y hoy piensa que habría sido un error. “Me hubiera arrepentido toda mi vida”. Recuerda que este tipo de conducta empezó cuando concluyó el bachillerato. Atribuye también su ‘éxito’ con las mujeres a que muchas de ellas están desatendidas por su novio o esposo y, entonces, cuando alguien les habla bonito y está bien presentado, es aceptado, aunque tenga un compromiso. Para Samuel, la infidelidad no va a terminar, pues confiesa que si ve a una mujer que le gusta, irá tras ella hasta conseguir su objetivo. ¿Pero qué impulsa a los hombres a ser infieles? Existen algunas causas, y de aquello se han hecho hasta estudios. Por ejemplo, los investigadores del Área de Neurociencias del departamento de Biología de la Reproducción de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Adriana Morales y Armando Ferreira, dicen que en el cerebro masculino predomina la inclinación hacia el sexo, y en el de la mujer, al compromiso.   Ellos argumentan que la proclividad del hombre a la infidelidad se encuentra en la estructura de su cerebro. “Él no se embaraza, copula y copula porque su cerebro está impregnado permanentemente de testosterona, que lo impulsa a la acción; mientras que los cambios hormonales, propios de la mujer, promueven conductas maternales y de compromiso”. En ese sentido, una investigación del Instituto Karolinska de Suecia concluyó que una variación del gen 334 multiplica en los hombres el “riesgo de experimentar conflictos en su relación de pareja y de divorciarse”. En otras palabras, 2 de cada 5 varones que cargan con este trozo diferente de ADN tienden a buscar entretención con otras mujeres. Este estudio fue publicado en Proceeding of the National Academy of Sciences. El gen 334 gestiona la vasopresina, una hormona que se produce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos. Hasse Walum, del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Karolinska, y uno de los autores de esta investigación, explica que “es la primera vez que se asocia la variante de un gen específico con la manera en que los hombres se comprometen con sus parejas”. Para la psicóloga Sandra Herrera, este tipo de comportamiento es una cuestión de principios. “Es equivocado plantear que la infidelidad masculina es una marca indeleble en el cromosoma Y. Si un hombre quiere ser fiel en armonía con sus bases morales, lo será por encima de todo; si esas bases flaquean o no existen, será infiel, así no tenga la variación del alelo 334”. Sin embargo, el psiquiatra Richard Friedman, de la Universidad de Cornell, en Nueva York, defiende la tesis del gen 334 e insiste en que la infidelidad puede obedecer a la genética o a otros factores; su manifestación depende de las características de cada uno. “No escogemos nuestro bagaje genético, pero sí podemos controlar las emociones y los impulsos que esa carga crea”. El psicoanalista colombiano Arturo de la Pava Ossa, en su libro Todos los hombres son infieles, ubica el tema en el terreno de la estructura psíquica. “Si para la mujer es prohibido ser infiel, el hombre lo es con la intención de degradar a su objeto sexual. En casi todas las culturas, si ella es la adúltera siente el peso de la culpa y del castigo, mientras que él tiene el franco derecho a ser polígamo”. La infidelidad, para el psiquiatra Héctor Cevallos, se origina porque, según sus estudios, el ser humano es muy sexuado, ya que pertenece al grupo de los primates y, por eso, no somos de naturaleza monógama. “Aprendemos a serlo porque nos conviene”. Él pone el ejemplo de los loros o pericos que, cuando se juntan en pareja, no buscan otra, solamente la propia. Entonces reitera que los humanos tienen tendencia polígama.

 

Margaret Court insistent on expressing homophobic views

Margaret Court

Former tennis champion Margaret Court has again gone public with her views against marriage equality, writing a letter to the editor of Western Australia’s daily newspaper pleading for people to vote no ‘for the sake of Australia, our children, and our children’s children’.

The letter was published the morning after current Australian tennis star Casey Dellacqua posted an emotional statement to Facebook on the issue.

Margaret Court opposed to same-sex marriage equality in Australia

 

Margaret Court, Senior Pastor of the Victory Life Church at Osborne Park in Western Australia, has thrown her weight behind the campaign against same-sex marriage.

Rebecca Urban writes:

Controversial tennis champion Margaret Court has thrown her weight behind the campaign against same-sex marriage, undeterred by previous bruising encounters with LGBTI activists.

The Perth-based pastor, whose threat to boycott corporate marriage equality advocate Qantas earlier this year sparked calls for the Melbourne tennis arena named in her honour to be renamed, has urged her supporters to enrol to vote No in the upcoming postal plebiscite.

“Thankyou for your support from across Australia and around the world. But now I need your help,” she writes in an email that is understood to have been sent to thousands of followers.

“Every vote counts.”

The email cites passages from the Bible and provides links to a YouTube video titled “I’m gay and voting No. Here’s why”.

It also points to the website of the Australian Christian Lobby, which, together with Marriage Alliance, the Catholic Archdiocese of Sydney and the Anglican Diocese of Sydney, has formed the Coalition for Marriage, which is spearheading the campaign for a No vote.

Mrs Court told The Australian that although she was not an official member of the Coalition for Marriage, she would continue to lobby against same-sex marriage.

“Everyone knows my views,” she said. “I have nothing against homosexual people but I do believe in traditional marriage as being between and man and a woman. I have always said no to same-sex marriage.”

“…ser futbolista gay, esa combinación prohibida en la Argentina”

Cristian Pare, capitán y goleador de la SAFG

Loana Viera escribe:

Cristian es capitán y goleador de la SAFG, un equipo argentino de fútbol que viene de consagrarse campeón del mundo en un torneo disputado en Miami por tercera vez en 10 años. Es, además, un tipo como cualquier otro: tiene su trabajo de enfermero, su pareja y una vida agitada que por estos días, ante el interés de los medios por conocer su historia, debe organizar mucho más detenidamente para cumplir con los requerimientos. Hasta aquí, todo bien, nada demasiado llamativo. Cristian es homosexual e integra el seleccionado argentino de fútbol gay (SAFG). Y ahora: ¿todo bien?

No. En Argentina no hay un lugar natural para la homosexualidad, mucho menos en el fútbol. En rigor de la verdad, esta variación de la sexualidad, como lo es la heterosexualidad o la bisexualidad, existen en todos los niveles del deporte pero no su aceptación. De hecho no hay un solo caso de un futbolista argentino en actividad abiertamente declarado gay pero no porque no los haya sino porque en el fútbol argentino está prohibido serlo. ¿Por qué? Simplemente porque pese a los esfuerzos de un país que presume de su modernidad, tiene en su inconsciente colectivo un concepto de la vida arcaico y, fundamentalmente, segregacionista.