Archive for the ‘Psychoanalysis’ Category

“Quizá Pizarnik pida que el psicoanálisis le ofrezca lo que no tiene: una fórmula de felicidad”

Alejandra Pizarnik

Marcelo Percia escribe de Alejandra Pizarnik, poeta argentina:

“Quizá Pizarnik pida que el psicoanálisis le ofrezca lo que no tiene: una fórmula de felicidad. Razones de acogida a dudas de la existencia, ahora, expresadas en primera persona de un singular en el que se celebra a sí misma. Pero también percibe, en su expectativa de sentirse mejor, una ilusión de autorreforma, una maniobra de corte y confección para forzar su coincidencia con la imagen que le gustaría alcanzar.”

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Yamila Musa entrevistará a Juan José Scorzelli

 

Juan José Scorzelli

Noticias de InterlitqYamila Musa, Editor de Argentina de Interlitq, entrevistará al psicoanalista argentino, Juan José Scorzelli (“Psicoanalistas argentinas” serie).

Lee la entrevista con Luis Hornstein por Yamila Musa.

Lee la entrevista con Luciano Lutereau por Yamila Musa.

“No está en el plan de la naturaleza que el hombre sea feliz”: Andrés Rascovsky

Andrés Rascovsky, expresidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, psicoanalista e hijo de uno de los padres de esta ciencia en Argentina.

“No está en el plan de la naturaleza que el hombre sea feliz”: el psicoanalista argentino Andrés Rascovsky responde las preguntas de los lectores de BBC Mundo

La sociedad actual avanza a un ritmo vertiginoso y las estructuras de los sujetos cambian de manera dramática. Ya no impera la histeria y la represión de principios del siglo XX, tal como la vivió Freud. Así que ¿cómo podría entenderse el malestar en la cultura del siglo XXI?

Christian Galeano, Belén de Umbría, Colombia

Es cierto, como dice Christian, que el malestar en la cultura se ha incrementado por las exigencias socioculturales y la dificultad para encontrar un lugar en la cultura en el cual mantenerse.

La desestructuración de la familia es más frecuente ahora.

No está en el plan de la naturaleza que el hombre sea feliz. Es más fácil experimentar el sufrimiento, el desamparo y la falta de protección, que es creciente.

Ahora, indudablemente, para aquellos que no han tenido la suerte de tener una infancia sana como para tener una estructura de base sólida (sobre todo en la infancia temprana) pueden tener un hándicap para el trabajo, para sostener su personalidad y deben recurrir a drogas para mantener su integridad.

—¿Es recomendable la participación de psicólogos en los equipos de los políticos?

Pablo Helman entrevista a Sergio Zabalza:

—¿Es recomendable la participación de psicólogos en los equipos de los políticos?

—La “psicología” contiene múltiples escuelas con puntos de vista muy diferentes sobre el abordaje de la psique. De manera que, si se trata de facilitar la interpretación de las necesidades de los ciudadanos en los asuntos de la polis, todo dependerá de la ética con que un psicólogo sugiere determinados rumbos a un político.

—¿Cómo ve el acercamiento de Jorge Alemán a Cristina? ¿Qué opinión tiene de su obra? ¿En qué puede asesorarla a Cristina?

—A partir de algunas elaboraciones teóricas de Lacan, con sumo rigor conceptual Jorge Alemán ha facilitado el abordaje de la política mediante herramientas psicoanalíticas. Por lo demás, tengo entendido que sus diálogos con la ex presidenta han sido circunstanciales y no obedecen a ningún trabajo de colaboración estable.

¿Por qué son infieles los hombres?

Silvia Murillo escribe:

Samuel (nombre protegido) lleva 5 años de relación con su novia, tiempo en el que reconoce le ha sido infiel un sinnúmero de veces. Afirma que su pareja es una persona maravillosa, con muchas virtudes, que no lo cela porque confía en él, pero que tener otras relaciones lo atribuye a su ego. “Lo mío es como decir: ‘Yo la puedo conseguir (a otra mujer); yo la puedo tener’. No me considero un Tom Cruise o Brad Pitt, pero es como una meta que me fijo. Hablando y vistiendo bien, y con un buen perfume encima obtengo lo que quiero”. El hombre, de 40 años, dice que en el tiempo que lleva junto a su pareja formal, ella nunca ha sospechado de una infidelidad de su parte. ¿Cómo lo hace?  Cuando tiene una relación paralela —dice— es sincero con esa otra persona, le explica que tiene 2 hijos en distintas mujeres y una novia. “Me escriben con cautela y en horarios que saben que no estoy con mi pareja”. Él mismo se admira de no haber involucrado sus sentimientos en esas otras relaciones, aunque reconoce que con la última mujer que estuvo (quien es casada), en algún momento pensó en poner fin a su noviazgo. Luego reflexionó y hoy piensa que habría sido un error. “Me hubiera arrepentido toda mi vida”. Recuerda que este tipo de conducta empezó cuando concluyó el bachillerato. Atribuye también su ‘éxito’ con las mujeres a que muchas de ellas están desatendidas por su novio o esposo y, entonces, cuando alguien les habla bonito y está bien presentado, es aceptado, aunque tenga un compromiso. Para Samuel, la infidelidad no va a terminar, pues confiesa que si ve a una mujer que le gusta, irá tras ella hasta conseguir su objetivo. ¿Pero qué impulsa a los hombres a ser infieles? Existen algunas causas, y de aquello se han hecho hasta estudios. Por ejemplo, los investigadores del Área de Neurociencias del departamento de Biología de la Reproducción de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Adriana Morales y Armando Ferreira, dicen que en el cerebro masculino predomina la inclinación hacia el sexo, y en el de la mujer, al compromiso.   Ellos argumentan que la proclividad del hombre a la infidelidad se encuentra en la estructura de su cerebro. “Él no se embaraza, copula y copula porque su cerebro está impregnado permanentemente de testosterona, que lo impulsa a la acción; mientras que los cambios hormonales, propios de la mujer, promueven conductas maternales y de compromiso”. En ese sentido, una investigación del Instituto Karolinska de Suecia concluyó que una variación del gen 334 multiplica en los hombres el “riesgo de experimentar conflictos en su relación de pareja y de divorciarse”. En otras palabras, 2 de cada 5 varones que cargan con este trozo diferente de ADN tienden a buscar entretención con otras mujeres. Este estudio fue publicado en Proceeding of the National Academy of Sciences. El gen 334 gestiona la vasopresina, una hormona que se produce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos. Hasse Walum, del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Karolinska, y uno de los autores de esta investigación, explica que “es la primera vez que se asocia la variante de un gen específico con la manera en que los hombres se comprometen con sus parejas”. Para la psicóloga Sandra Herrera, este tipo de comportamiento es una cuestión de principios. “Es equivocado plantear que la infidelidad masculina es una marca indeleble en el cromosoma Y. Si un hombre quiere ser fiel en armonía con sus bases morales, lo será por encima de todo; si esas bases flaquean o no existen, será infiel, así no tenga la variación del alelo 334”. Sin embargo, el psiquiatra Richard Friedman, de la Universidad de Cornell, en Nueva York, defiende la tesis del gen 334 e insiste en que la infidelidad puede obedecer a la genética o a otros factores; su manifestación depende de las características de cada uno. “No escogemos nuestro bagaje genético, pero sí podemos controlar las emociones y los impulsos que esa carga crea”. El psicoanalista colombiano Arturo de la Pava Ossa, en su libro Todos los hombres son infieles, ubica el tema en el terreno de la estructura psíquica. “Si para la mujer es prohibido ser infiel, el hombre lo es con la intención de degradar a su objeto sexual. En casi todas las culturas, si ella es la adúltera siente el peso de la culpa y del castigo, mientras que él tiene el franco derecho a ser polígamo”. La infidelidad, para el psiquiatra Héctor Cevallos, se origina porque, según sus estudios, el ser humano es muy sexuado, ya que pertenece al grupo de los primates y, por eso, no somos de naturaleza monógama. “Aprendemos a serlo porque nos conviene”. Él pone el ejemplo de los loros o pericos que, cuando se juntan en pareja, no buscan otra, solamente la propia. Entonces reitera que los humanos tienen tendencia polígama.