Archive for the ‘Psychoanalysis’ Category

“Borges prefería la amistad al amor”

Manuel Mujica Lainez y Jorge Luis Borges, 1980 . Foto Revista Somos

Eduardo Müller escribe:

Borges prefería la amistad al amor. La amistad fue como un amor sin riesgos. Sin pasión. Sin desengaños. Durante muchos años su deleite era ir a cenar a lo de Adolfo Bioy Casares y entreverarse en ese deporte sin cuerpo que es el diálogo, el humor, el hablar de literatura.  Cuando se ocupó del amor en su obra, brotó el retorno de lo inhibido. La nostalgia de lo no vivido. La desdicha no dicha. El dolor no dolido. El duelo de lo que no fue.

Es el amor. Debo ocultarme o huir. Así empieza Borges un poema denominado con temerosa precisión: “El amenazado”. Comienza con el reconocimiento de un enemigo acechando en el horizonte. Es el amor, como quien dice “son los bárbaros”. Vienen por mí, estoy en peligro. Sólo queda esconderme o escaparme.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. Como si una cárcel no fuera suficiente, se le agrega el crecimiento monstruoso de sus muros. Parece una pesadilla, pero no lo es. Es el amor.

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. La cárcel ya no es sólo espacial, abarca al tiempo. El amor mide el tiempo, lo comanda, lo confina, lo contrae o lo expande. El amor es definido como una bomba de tiempo.

“…el carácter celoso y posesivo que manifiesta el deseo del varón”: Luciano Lutereau

Luciano Lutereau entrevistado por Yamila Musa:

¿Cuáles son los cimientos que sustentan los estereotipos del género masculino?

El estereotipo de lo masculino se piensa justamente a través de esto que decía de la relación de la puesta a prueba de la potencia. En última instancia implica, por un lado, el heroísmo como cierto componente idealizado en relación a lo amoroso. Esto arma de alguna manera la idea de lo masculino como algo que requiere siempre un cierto tipo de trabajo, esfuerzo, competencia.

Fundamentalmente habría dos elementos en este estereotipo. Por un lado la competencia, ser hombre implica haber atravesado la competencia con otros hombres, a donde no salir de alguna manera victorioso en esa competencia lo feminiza. Es algo que se ve entre los jóvenes cuando sobretodo se plantean proezas del estilo: “a que no te animas a hacer tal cosa”. La prueba como tal no tiene mucho valor sino que lo que se juega ahí es la masculinidad, el atreverse a hacerlo. Hoy en día los jóvenes hacen cualquier tontería y a veces el riesgo adolescente tiene que ver con eso, con una forma de atravesar esa competencia.

Por otro lado, en lo amoroso, con el carácter celoso y posesivo que manifiesta el deseo del varón, la consolidación de su masculinidad implica atravesar un deseo posesivo con respecto al otro. Son dos ideas que Freud siempre indicó como propias del análisis de un varón. Un varón atraviesa un psicoanálisis en la medida en que logra desposeerse de ese deseo posesivo, deja de ser alguien que ama solamente desde un punto de vista celoso.

El fervor de los argentinos por el psicoanálisis, por Isidoro Vegh

Isidoro Vegh

Isidoro Vegh nos explica que es positivo que el psicoanálisis tenga tantos adeptos en Argentina. 
Isidoro Vegh es psicoanalista y docente y ejerce en Buenos Aires. Miembro fundador de la Escuela Freudiana de Buenos Aires , director durante varios años de la revista Cuadernos Sigmund Freud.

“La gente cree que el psicólogo es una persona imperturbable…”: Patricio Leone

 

Patricio Leone

Yamila Musa entrevista a Patricio Leone:

Creaste la red social de psicólogos más importante de la historia argentina. ¿Cómo surge esta iniciativa y cómo está compuesta?

“Psicólogas y Psicólogos en Argentina” fue un accidente porque nació de una desgracia muy profunda que fue la muerte de la hija de un amigo, quien me pidió que ingrese al grupo de las amigas de la hija para que publique fotos, y así me cree un perfil en facebook y empezó una especie de búsqueda de Psicología.

Surgió la idea de armar el grupo para debatir hacia donde iba la profesión. Soy egresado de la UBA en el año ‘89, y en esa época si no eras Psicoanalista o Lacaniano, no existía otra posibilidad. Pero yo si veía que había otras corrientes, que los pacientes me rechazaban interpretaciones, venían con demandas raras de un vacío existencial.

Hoy el paciente viene urgido porque tiene colon irritable, psoriasis, y tiene que curarse en 15 días. Entonces, eso desde el Psicoanálisis es muy difícil de cumplir, y entre a interrogarme mucho y a debatir con mi mujer que es Lacaniana.

Mi objetivo era juntar 200 personas para debatir, ahora somos 74.000. El grupo tiene una virtud grande que es el número, porque nunca hubo un colectivo tan grande en la historia de la psicología argentina. Hubo algo parecido creado por Jorge Garabenta, un colega amigo, que tuvo un foro vía mail que alcanzó las 10.000 personas cuando todavía no existían las redes sociales.

El 70% de los miembros del grupo son psicólogos (unos 45.000) y 60.000 somos los activos, representa las tres cuartas partes de los psicólogos de Argentina del país. “Psicólogas y Psicólogos en Argentina” nos hizo descubrir cuestiones de la profesión: que nos cuesta dominar nuestras emociones, que discutimos y nos enfervorizamos y nos convertimos en monstruos, por ejemplo.

La gente cree que el psicólogo es una persona imperturbable que tiene la vida comprada, y el grupo nos permitió comprobar que no es así. También permitió el crecimiento profesional y laboral de muchos colegas, y eso lo defiendo a muerte, y también tiene muchos detractores.

El grupo permite una mayor difusión de la psicología, y hace 2 o 3 años empezó a ocurrir un fenómeno nuevo: se empezaron a sumar estudiantes y eso me gusta, porque cuando yo fui estudiante me hubiera encantado tener un grupo y escuchar debatir a los colegas. Ahora haces click y tenes un debate con 200 comentarios.

El 20% de los miembros del grupo son estudiantes, y el 10% son personas que no son psicólogos ni gente de psicología, lo cual hubo discusión con ese tema cuando empezaron a incorporarse, si debía permitir que se sumarán, pero eso no se puede saber, si sos psicóloga o un sicario bosnio, no tengo forma de comprobarlo, internet es eso, el anonimato.

Las acciones son las que determinan si permanecen o se van, y muchas veces este 10% enriquece mucho porque son madres de niños autistas, profesores que vienen a buscar información porque tienen un alumno con trastornos límites de la personalidad, gente que viene a pedir atención psicológica y de manera perentoria y desgarradora, hemos tenido personas que han entrado diciéndonos que somos la última oportunidad, que se va a suicidar, y las intervenciones fueron maravillosas. Pudieron contenerlos, hablar, y siempre derivarlos vía mensaje privado para evitar la exposición, que haya comentarios que puedan inducir cierto enojo, desánimo.

Luego, esas personas aparecen y te dicen que le salvamos la vida, y eso me pone la piel de gallina. Una vez muchos colegas se enojaron con una situación de suicidio porque fue la estudiante la que intervino, pero ella la salvó, la contuvo. Como decía Freud: no hay nada más tranquilizador que unas pocas palabras bondadosas. El grupo tiene eso, y tiene cosas negativas como la exposición, ya que nos lee mucha gente.

“Ya no hay hombres”: Luciano Lutereau

Luciano Lutereau

¿Qué enseña el psicoanálisis sobre la relación entre hombres y mujeres hoy en día?

– En cierta ocasión, un paciente anunciaba su separación en los siguientes términos: “soltero de nuevo”. La pregunta con que lo interpelé fue inequívoca: “¿soltero o en adopción?”. En el mundo de la destitución masculina “ya no hay hombres”, como suelen quejarse muchas mujeres, sino que “somos todos niños”: vivimos en un mundo de vínculos infantilizados, en el que en las relaciones entre hombres y mujeres se reeditan frustraciones y berrinches maternizados. En un mundo que sólo ofrece la posibilidad de consumir a falta de tener experiencia, el malestar entre hombres y mujeres supera el malentendido estructural de la comedia entre los sexos, y se vuelve la parodia de los niños que juegan a estar de novios. Se está con el otro, pero cada uno en la suya.