Archive for the ‘Journalism’ Category

Wikipedia includes entry on Ruth Langdon Inglis

Ruth Langdon Inglis

Ruth Langdon Inglis

Wikipedia has included an entry on Ruth Langdon Inglis, Anglo-US author and journalist.

Murió Ernestina Herrera de Noble

© Proporcionado por THX Medios S.A. Ernestina Herrera de Noble

La “Piti”, como la conocían sus amigas de la infancia, tuvo una infancia sencilla y en su juventud alternó tareas administrativas en diferentes oficinas públicas con sus presentaciones como bailarina flamenca en algunos tablaos del centro porteño. Fue en El Tronío, una antigua sala de Corrientes al 500, donde la conoció Roberto Noble. El fundador de Clarín la llevó a trabajar a su empresa, comenzaron un noviazgo, siguieron los viajes juntos por el mundo y un casamiento a tiempo, cuando ya le quedaba poco tiempo de vida al ex dirigente socialista y desarrollista que en poco más de dos décadas había logrado llevar a su diario al primer lugar en ventas, gracias a su pluralismo político, su predilección por los deportes y la fotografía y el éxito de su sección de clasificados.

Pero el 12 de enero de 1969, con la muerte de su fundador, Ernestina Herrera pasó a ser la viuda de Noble y la heredera de un emporio que se iba a resistir a vender; prefería hacerlo crecer, como había soñado su marido. Primero entregó la conducción de la redacción a Rogelio Frigerio y Oscar Camilión, los dirigentes desarrollistas que se habían convertido en los hombres de mayor confianza de Noble en sus últimos años. En 1972, fue Frigerio quien decidió sumar como adscripto a la dirección a un por entonces joven militante platense de su fuerza, el MID (Movimiento de Integración y Desarrollo), Héctor Magnetto. Fue él quien se ganaría la confianza de Ernestina hasta convertirse en CEO y liderar la transformación de Clarín en un gigante multimedio, con radios, revistas, canales de TV, cableoperadoras, compañías de datos y telefónicas.

Mientras su empresa no paraba de crecer, Herrera de Noble debió afrontar una doble batalla judicial. Una, por la herencia, con Guadalupe (Lupita), la hija de del primer matrimonio de don Roberto. Las broncas y rencores prolongaron la disputa durante más de dos décadas, hasta que lograron alcanzar un acuerdo económico, sellaron la paz en los tribunales, y Ernestina fue confirmada como única titular del Grupo.

La segunda, aún más dolorosa, fue la disputa pública manoseada por intereses políticos sobre la identidad de sus dos hijos adoptados en 1976, Marcela y Felipe.

Desde el retorno de la democracia fueron varios los rivales políticos y mediáticos del grupo Clarín que agitaron periódicamente la versión de que podrían tratarse de hijos de desaparecidos.

Algunas denuncias interesadas avanzaron lentamente en la Justicia, hasta que Abuelas de Plaza Mayo hicieron suyas las dudas y se presentaron junto a dos querellantes, Carlos Miranda y Estela Gualdero, quienes creían que Marcela y Felipe podrían ser los hijos de sus hermanas desaparecidas.

El 17 de diciembre de 2002, el entonces juez federal de San Isidro, Roberto Marquevich, ordenó la detención de Ernestina Herrera por falsificación de documento público y sustracción de menores. En medio de la conmoción pública, una de las mujeres más poderosas de la Argentina pasó tres días detenida en la Dirección de Delitos Complejos de la Policía Federal, en el barrio de Palermo, hasta que el juez aceptó otorgarle la prisión domiciliaria en virtud de su edad (unos días más tarde, la Cámara le otorgó la libertad mientras durase la investigación). En Clarín se adjudicó aquella osada maniobra de Marquevich a una venganza del menemismo -con el que el diario había terminado muy mal-, en conjunción con el banquero Raúl Moneta, por entonces un rival de peso en el mundo de las telecomunicaciones.

La causa volvió a dormir el sueño de los justos hasta que retomó estado público con virulencia en el marco de la feroz embestida del kirchnerismo contra Clarín. Cuando en 2009 el gobierno eligió al Grupo como su némesis, síntesis de las “corporaciones malditas” que se oponían al “proyecto nacional y popular” que supuestamente encarnaban Néstor y Cristina, no sólo hizo del “Clarín miente” un slogan que replicaban los funcionarios, militantes y medios amigos, sino que impulsó una Ley de Medios cuyo objetivo principal era barrer del mapa a Clarín, promovió una denuncia por delitos de lesa humanidad contra los directivos de Clarín y La Nación por la apropiación de Papel Prensa y reflotó la causa por los hijos de Herrera de Noble. La Presidente conminó a los jueces por cadena nacional a avanzar con esa causa a la que bautizó como “la prueba del ácido” ante “un poder mediático casi mafioso”. “Clarín, Magnetto, devuelvan a los nietos”, se convirtió en un cántico habitual en los actos kirchneristas. En los programas de radio y TV paraoficiales, ya era cosa juzgada: Ernestina Herrera de Noble era una apropiadora.

En mayo de 2010, unas semanas después del reclamo público de Cristina, en un nuevo operativo espectacular, la Justicia allanó la casa de la familia Noble. La policía ordenó desvestir a Marcela y a Felipe e incautó sus prendas personales para obtener muestras de ADN y compararlas con las del Banco Nacional de Datos Genéticos.

Tras un último tironeo legal sobre esas muestras, los hermanos finalmente aceptaron que les extrajeran sangre para someterse a un examen de ADN. Primero los compararon con los de las dos familias querellantes. Luego con los todos los familiares de desaparecidos entre 1975 y 1976 cuyos datos estuviesen en el BNDG. En ambos casos, los resultados fueron negativos.

El 4 de enero de 2016, la jueza Sandra Arroyo Salgado finalmente sobreseyó a Ernestina de Noble. Felipe Noble clamó en vano por una disculpa pública del kirchnerismo con su familia que nunca llegó.

Today birthday of Chris Mitchell, founder of Spike Magazine

Chris Mitchell

Today is the birthday of Chris Mitchell, the founder of “Spike Magazine”.

Oriana Fallaci interview in English part 1 of 3

Oriana Fallaci

Oriana Fallaci

Oriana Fallaci interview in English part 1 of 3.

Argentine journalist Vanina Redondi interviews Peter Robertson-27.09.2016

Peter Robertson by Allen Frame

Peter Robertson, President of Interlitq, by Allen Frame

VR: I notice that the publication of English Writers 4 has been delayed. What is the projected time-frame for publication?

 

PR: We are aiming to publish this feature as soon as we can and certainly by the end of November, 2016. But it is likely that EW4 will be published before then. It has been a time of upheaval as my mother died in early June, and I returned to Scotland for a while. I certainly adored her and so it has been especially difficult. Now I am back in Argentina, and focusing once again on Interlitq, which is by now nine years old.

 

 

VR: Do you think Interlitq will reach a ripe old age?

 

PR: I hope so. We shall see. I have never stopped believing in the publication and its overarching vision. On the other hand, I have not written anything of my own for some years now, and so I am looking for a modus operandi whereby the review will move forwards, and I believe it can move forwards inexorably, but I will also be in a position to recommence my own flow of creativity.

 

VR: And your life in Argentina?

PR: Again, time will tell. On my return here from Scotland, it took me some time to get into my stride. The secret, I would say, is to become more papist than the pope. When foreign friends of mine residing here decry an Argentine trait, I express my opinion that the victory consists not in criticizing that characteristic, but, in the spirit of adapt or die, incorporating it into one’s own behaviour, even accentuating it. For example, these days I wear a rosary and, with my Calvinist education, that would once have been unthinkable.

 

VR: How do you see Interlitq evolving?

 

PR: As with everything, it is one step at a time. When I conceived the review, I envisaged it as a quarterly, publishing every three months. Developments broke such a paradigm as, perforce, there was a long hiatus during which Interlitq did not publish. We will continue producing a number of features, but I am interested in publishing the review on a more regular basis, as I think that being a quarterly straitjackets us, and we have a lot of material ready for publication…We are about to initiate a new series, The Power of Prose. And we have already embarked on a number of new series: Interviews, Poetic Voices and The Groves of Academe.

 

VR: Did you ever feel drawn to the Groves of Academe personally?

 

PR: I have long considered myself to be an academic manqué, and I could so easily have gravitated to the Groves of Academe, but events were to militate against any such outcome. I went up to King´s College, Cambridge in October 1980, but I was not to have have a happy education. My original idea was to go up to Oxford University, aiming probably for Balliol, or to study at King’s College, London, but when I left a small Scottish village to work in London at the age of eighteen, I met my first boyfriend who had been a brilliant scientist at Cambridge, leaving with a triple starred first in physics, and a doctorate. It was he who encouraged me to go up to Cambridge, as he had done. We went on a visit there, and punted down the River Cam, and I realized that in a way it made sense for me to consider applying to Cambridge, as at school I had read all of the novels of E. M. Forster, as well as every monograph and critical study I could lay my hands on, and of course, Forster had been at King’s; and so the idea of applying to that College began to take shape in my mind. Before Cambridge, I had spent long periods of time alone in a house in Southern Norway and  so, when I arrived at King´s, I found the camaraderie intoxicating, and I was smitten by the sheer beauty of the place. But, while at Cambridge, my boyfriend, Alan Kennedy, a Petrean, studying at Peterhouse, was, after previous attempts, to commit suicide. I am still of the conviction that, had I lost a girlfriend, and not a boyfriend, King´s would have rallied round me instead of threatening in writing to make me live outside the College, a gesture which was to propel me into leaving the College prematurely. Certainly it was different in the case of Alan´s Uncle Maurice, the geophysicist, Maurice Hill, son of the Nobel Laureate, Archibald Hill, and the nephew of John Maynard Keynes. Maurice Hill also committed suicide, and was an academic at King´s, but, so far as I am aware, the College´s response to his death was entirely of a different order. In any case, events ran their course and here I am, replying to your questions, in Argentina.