Archive for the ‘Issue 17’ Category

New work by Hernán Neira to be published in Interlitq in March 2017

Hernán Neira

Hernán Neira

New work by Hernán Neira, the Chilean author who contributed to Issues 12, 17  y 19 of Interlitq, will be published in the review in March 2017.

  1. Una modesta proposición (in Spanish), a work for the theatre, inspired by “A Modest Proposal For Preventing The Children of Poor People in Ireland From Being A burden to Their Parents or Country, and For Making Them Beneficial to The Public” by Jonathan Swift.
  2. An extract in Spanish from Neira’s novel Ameland: El Naufragio de la Luz, also translated into the English.

 

Hernán Neira contesta a cuatro preguntas sobre su novela “Ameland”

Hernán Neira

Hernán Neira

El escritor chileno Hernán Neira, que contribuyó a los números 12, 17  y 19 de Interlitq, contesta a cuatro preguntas sobre su novela Ameland:

Interlitq: ¿Cuál fue la estrategia de escritura de Ameland?

La elaboración de Ameland consistió mucho más en cortar y pulir que en desarrollar o alargar. No se trataba de extender, de dilatar la primera parte, sino de darle un nuevo sentido en la segunda. Quería algo muy condensado, donde nada estuviera de más. Una primera versión, aún algo extensa, ganó el premio Oscar Castro, que se da anualmente en Rancagua en honor a ese autor, que fue Premio Nacional en Chile. La primera parte funcionaba como cuento y fue finalista del Premio Juan Rulfo, dado en París, en 1990. Pero yo no estaba plenamente satisfecho, aún había hechos, párrafos o palabras innecesarios.

Interlitq: ¿Cómo fue resuelto, entonces?

Con la elección del tono subjetivo y lírico de la segunda parte, que reinterpreta la primera. Los mismos hechos, pero vistos desde el punto de vista subjetivo del narrador. Además, quise que fuese el lector quien se viese invitado a decidir, en el sentido latino de la palabra invitus, es decir, casi forzado, algunos aspectos de la novela. La segunda parte tiene por base la libertad del lector, que reconstruye en su mente lo leído en la primera parte.

Interlitq: ¿Por qué esa opción?

Los personajes están sometidos a una fuerte agresión moral de los isleños, más aun Mareika, quien llega a Ameland siendo niña. Mi hipótesis es que nadie sale indemne de una hostilidad tan prolongada e intensa sin algún daño también moral y sicológico. Ahora bien: ¿Cuánto daño, hasta dónde? ¿Hasta la locura? Eso lo decide el lector. La primera mitad de la novela es casi un homenaje a la gran novela tradicional, contada de forma lineal y objetiva. La segunda, un homenaje a la novela contemporánea, entendiendo por ello posterior a James Joyce. Una novela contemporánea ya no puede contar una realidad “sólida”, sino una realidad que se resquebraja ante un lector co-responsable de ese resquebrajamiento. ¿Escapan los personajes de la isla, logran resolver su amor, fue “real” lo que cuentan haber vivido? Muchas veces me lo han preguntado, pero sólo el lector tiene la respuesta.

Interlitq: Eso ha generado confusiones en algunos comentarios…

Las críticas son muy mayoritariamente positivas, pero hay un par que objetan que la segunda parte no entregue todo resuelto. Eso es fruto de una lectura en clave decimonónica, como una historia cuyo final le es dado en bandeja al lector. Ameland está en otra clave, en la de la libertad del autor en diálogo con la del lector. No es una novela difícil, pero no es para perezosos

 

Hernán Neira en Buenos Aires: outsider o insider?

Hernán Neira con Peter Robertson en Café Tortoni, Buenos Aires

Hernán Neira con Peter Robertson en Café Tortoni, Buenos Aires

El escritor chileno Hernán Neira, que contribuyó a los números 12, 17  y 19 de Interlitq, escribe:

“Un pequeño viaje. Un pequeño gran seminario en la UBA. Medio día de paseo, de ver las callecitas de Buenos Aires, de llevarme no pocos libros de las librería, de caminar-caminar-caminar, de encontrarme con algunos amigos y colegas argentinos, de tomarme un café con Peter Robertson, editor de esta gran revista que es ILQ. Me siento cómodo en esta ciudad, donde soy extranjero. Quizás me sienta cómodo en esta situación de ser de fuera, pero con la familiaridad de una lengua común. Para mí, que soy algo outsider en mi país -chileno nacido y formado fuera de Chile-, escritor y filósofo, que en los tiempos actuales es duplicar la situación de outsider, ese estar a adentro y afuera es la mejor manera de ser un insider.”

Hernán Neira participará en una mesa redonda, “Ecocidio y Episteme Moderna: Hiroshima, Chernobyl y otros escenarios del horror”, en Buenos Aires

 

Hernán Neira

Hernán Neira

El escritor chileno Hernán Neira, que contribuyó a los números 12, 17  y 19 de Interlitq, estará en Buenos Aires del 29 de noviembre al 2 de diciembre, para participar en una mesa redonda titulada “Ecocidio y Episteme Moderna: Hiroshima, Chernobyl y otros escenarios del horror”, con Ana Arzoumanian, Ricardo Rabinovich Bergmann y Andrea Gastron, con moderación e invitación que hace Enrique del Percio. Neira  tomará el tema desde el punto de vista filosófico-político. Lo organiza Enrique del Percio, en nombre del Programa Internacional de Estudios sobre Democracia, Sociedad y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires.

Peter Robertson writes: “I asked myself what Beddoes had been like, this ill-starred poet whom Ezra Pound had termed…”

Rodney Place, where Thomas Lovell Beddoes was born. From The Poetical Works of Thomas Lovell Beddoes, edited by Edmund Gosse with etchings by Herbert Railton (London: J.M. Dent, 1890).

Rodney Place, where Thomas Lovell Beddoes was born. From The Poetical Works of Thomas Lovell Beddoes, edited by Edmund Gosse with etchings by Herbert Railton (London: J.M. Dent, 1890).

Peter Robertson, president and publisher of Interlitq, writes with regard to Thomas Lovell Beddoes, the English poet and dramatist who died today in history, 26 January, 1849:

I asked myself what Beddoes had been like, this ill-starred poet whom Ezra Pound had termed the “Prince of Morticians”, expelled from the German University of Göttingen on account of his riotous behaviour, and who had attempted in vain to discover physical evidence of a spirit that survived the death of the body. After the end of his relationship with Konrad Degen, towards whom he harboured homosexual feelings, he had, after apparent contamination by a diseased cadaver in Frankfurt, attempted suicide by opening an artery in his leg, resulting in amputation, before killing himself by taking poison. In his suicide note he signed off wistfully that he was “food for what I’m good for—worms”. Quickening my step, words that my now deceased boyfriend had addressed to me as our relationship disintegrated, utterances initially with their own internal logic, but later disjointed and finally indecipherable as he hurtled over the precipice of madness, came back to haunt me. I could not escape from the disconcerting truth that his had been a chant resonant enough to propel me, in a bid to silence its cadences, to a far-flung continent. And now, the echo, coaxing and rebuking by turns, formed a counterpoint to the incantation of allegations invoked by my College, stray fragments of Beddoes, and the recent words of loss that Kurt had expressed about Nancy, blending into an unholy chorus that assailed me from every corner.