Archive for the ‘Austria’ Category

Austria arrest ‘foils terror attack’ in Vienna

The detainee had been under observation for several days.

The detainee had been under observation for several days.

Austria’s interior minister says the arrest of a man in the capital Vienna has averted a possible terror attack in the city.

Wolfgang Sobotka said the 18-year-old was an Austrian citizen of a migrant background and there were “indications” of jihadist motives.

Police are warning the public to be alert and to report suspicious objects.

The arrest took place at about 17:00 GMT on Friday when special forces raided an apartment.

Mr Sobotka said the man had been under observation for several days.

“Our police forces managed in quick time to arrest a suspect and so prevent a potential terror attack in the federal capital Vienna,” he told reporters.

“The decisive leads came from foreign intelligence services.”

“¿y Freud? Su actitud frente a la sexualidad humana fue totalmente contraria a la de Borges”

 

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En su ensayo, “Freud, Borges y El Secreto”, Carme García Gomila afirma:

Vamos a suponer que un hombre de tan vasta cultura como Borges conocía la obra de Freud. Vamos a suponer que de forma consciente o inconsciente tomara como punto de partida algunos de los conocimientos psicoanalíticos para inspirarse en la escritura del relato que nos ocupa. Pero también podemos suponer que por ser un Hombre del Secreto podía saber de qué iba la cosa. Pero cuando acaba el relato concluyendo con la frase: “Alguien no ha vacilado en afirmar que ya es instintivo”. ¿Se refería con ese “alguien” quizá a Freud? A mí me gusta pensar que sí, aunque también pudiera ser que no, y que la imaginación juguetona de Borges junto con su erudición inmensa le hubieran permitido un acercamiento tan acertado al tema de la sexualidad humana. Lo que sí sabemos es que Freud no pudo leer a Borges, pero me gusta imaginar que, juntos, hubieran pasado buenos ratos hablando del Secreto. Pero, ¿y Freud? Su actitud frente a la sexualidad humana fue totalmente contraria a la de Borges. Freud no quiso ser sugerente, vacilante y gradual, ni usar alegorías ni subterfugios; por contra, se dedicó al estudio de la sexualidad humana y a su divulgación, con prudencia y valentía a la vez, intentando que el Secreto dejara de serlo, en tiempos donde precisamente esta tarea no era fácil. Esa es sencillamente la diferencia entre este literato y este científico.

“…recordemos que Freud proponía en Introducción al Narcisismo al niño como His Majesty the Baby”

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Verónica Lagamma escribe:

Para empezar recordemos que Freud proponía en Introducción al Narcisismo al niño como His Majesty the Baby. El niño ocupaba el lugar del yo ideal perdido por el adulto. Lugar de objeto de deseo de los padres. La propuesta freudiana nos invita a elucubrar su lado opuesto. Niños rechazados, forcluidos, niños cuyo nacimiento ha sido insoportable para sus padres. Podría decir que se trata de la imposibilidad de parte de los padres de admitir a un niño en el nido del deseo. Es necesario ubicar que si bien todo niño tiene un lugar como objeto, este objeto -en el mejor de los casos- va a estar recubierto por lo fálico. Cuando los padres no llegan a abrigar al niño con la cobija fálica, el niño retorna como objeto real. En efecto, en las subjetividades de esta época- subjetividades gobernadas por el discurso capitalista- el niño se encuentra ubicado bajo la rúbrica del objeto. Desde aquí, podemos pensar como se presenta hoy el deseo de hijo. Hoy el niño es también producto de la ciencia, está ubicado como mercancía que se puede comprar, y obtener por los logros científicos.

En nuestros tiempos, el deseo de un hijo recubre un querer gozar particular. Y es precisamente en los avatares de la llegada de un niño donde el deseo puede soltarse o puede inflarse implicando al niño en su subjetivad. Cabe señalar que es en un análisis donde se vislumbra el lugar que el sujeto ha tenido en el deseo del Otro, deseo contingente y heterogéneo.

“El enamoramiento, decía Freud, es un cierto estado patológico…”

Algemas

En una entrevista con Telam, Carmen González Taboas opina:

El enamoramiento, decía Freud, es un cierto estado patológico que puede pasar como una ráfaga, o cobrar la dimensión del acontecimiento amor. Hay amores locos, trágicos, dramáticos, imposibles. Amores que se vuelven ineludible tormento del espíritu (en la “Divina Comedia”, Dante imaginó el infierno de los amantes como un abrazo eterno). Si el amor irrumpe, impredecible, contingente, dice Lacan, queremos atraparlo, soñarlo necesario con promesas y garantías de eternidad; de ahí sale un “embrujado” por el espejismo de un destino, es ella, es él. En este seminario, ¿quiénes son los que yerran (los que se equivocan)?: los no incautos del inconsciente. Es decir, si no le buscan a los desastres del amor su trama inconsciente se equivocan. Se equivocarán, porque el amor se anuda para cada uno a partir de una lógica de la sexuación. La lógica común, la “normalidad”, hace agua. Desborda de ella la poesía, las artes, el capricho, lo raro, todo lo cual la complica, fastidia, contradice, enfurece. Lacan le llama goce femenino (que no es solo de las mujeres aunque muchas veces) rechazado por quien juzga desde la supuesta normalidad dictada por el lenguaje. El amor menos tonto es un amor más real, que suple (hace un lazo) donde una fractura real (necesaria) separa los goces de uno y el del otro.

 

“Freud era un misógino contrariado, pero se dejó enseñar por las mujeres”

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En una entrevista con Angela Molina, Miquel Bassols afirma:

Freud, fruto de su tiempo, era un misógino contrariado, así como hablamos de un zurdo contrariado. A la vez, se dejó enseñar por las mujeres. Le dio la palabra a la mujer reprimida por la época victoriana y planteó la pregunta: ¿qué quiere una mujer?, más allá de las convenciones del momento. Terminó admitiendo que la sexualidad femenina era un “continente negro” cuya topografía desconocía. En todo caso, no quedó satisfecho con la respuesta que puede tranquilizar, hoy incluso, a las buenas conciencias de la igualdad cuando afirman: “No quiere nada distinto que un hombre”. Toda reivindicación de igualdad debe tener en cuenta la asimetría radical que existe entre los sexos, incluso la imposible reciprocidad cuando se trata de sus formas de gozar, del goce sexual en primer lugar. Freud fue el primero que intentó elaborar una teoría de esta asimetría, una teoría que han seguido varias corrientes feministas. El goce femenino sigue siendo hoy rechazado, segregado de múltiples formas.