“El miedo se puede transformar en agresión, violencia y salvajismo…”: Miriam Mazover

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Claro que a un evento colectivo como es un linchamiento se llega tras un encadenamiento de decisiones personales que habrá que analizar. “Desde el psicoanálisis no podemos enfocar la causa de esas reacciones sólo como asociadas a la inseguridad, sino como policausales. Aunque habrá que definir, sí, que cada día aparece debilitado el concepto internalizado de ley que nos vuelve una cultura y nos aleja de la horda. Entonces, frente a un miedo puede aparecer un impulso desaforado que no encuentre freno interno. El miedo se puede transformar en agresión, violencia y salvajismo”, opinó la psicoanalista Miriam Mazover, directora de la Fundación Fernando Ulloa.

“Hay que tener en claro que no existe la justicia por mano propia. Son términos que no pueden quedar asociados porque la persona puede falsamente entender que tiene una alternativa personal a la justicia real. Y así se llega a encerronas trágicas en estos casos de linchamientos, con una violencia que se vuelve revancha”, dijo Mazover.

El papa Francisco se pronunció horrorizado el año pasado frente a la muerte a patadas de un ladrón en Rosario. Los casos se reportan con mayor frecuencia. Aparecen como señal de alerta. Y esa resolución individual de conflictos puede dar lugar a problemas más graves.

¿Qué pasa al no haber confianza en las instituciones frente a los problemas causados por la delincuencia? Una repuesta contundente se puede encontrar en el informe de la Corporación Andina de Fomento presentado el año pasado a los ministros de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y de Santa Fe, Raúl Lamberto: “En casos menos extremos, la erosión de la legitimidad puede manifestarse de otras maneras, como la aceptación social de que no se respeten las leyes y los procedimientos correspondientes en la lucha contra el crimen, la resolución de conflictos sin acudir a las instituciones correspondientes y la toma de acciones por cuenta propia o en la comunidad para protegerse contra la inseguridad”.

La falta de confianza en el Estado frente al delito puede llevar a situaciones más peligrosas que el linchamiento: “En el caso más extremo, el Estado puede llegar a ser incapaz de proveer un mínimo de seguridad, y la ciudadanía, dejar de reconocerlo como garante de los acuerdos y las libertades individuales, abriéndose un espacio para que organizaciones criminales tomen ese lugar. Esto sucedió en varios lugares en América latina. En San Pablo, la organización criminal Primeiro Comando da Capital (PCC) ocupó el espacio del Estado entre 2006 y 2007. Este período es conocido como la Paz Monopolista, dominando totalmente [el PCC] el uso de la fuerza en los sectores populares de la ciudad”.

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