“…Freud se ocupa de la literatura demonológica de los siglos precedentes…”

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En “Freud y El Diablo”, Ermanno Pavesi afirma:

De todos modos Freud se ocupa de la literatura demonológica de los siglos precedentes y considera la interpretación demonológica de los disturbios psíquicos y psicosomáticos en cierto sentido justa y más precisa que las interpretaciones puramente organicistas de la medicina de su tiempo.

El carácter perturbador de la epilepsia y de la demencia tiene el mismo origen. El profano ve aquí la exteriorización de fuerzas que no había imaginado encontrar en su prójimo, pero cuya existencia alcanza a percibir oscuramente en rincones recónditos de su propia personalidad. Con espíritu consecuencial y sustancialmente correcto desde el punto de vista psicológico, la Edad Media había atribuido todas estas manifestaciones mórbidas a la acción de los demonios” .

Notables son también las consideraciones sobre una presunta antiquísima religión satánica. Por lo que parece, Freud se sentía atraído por la idea de que ciertas fuerzas y actividades no hubieran sido siempre prohibidas, sino que, en un pasado más o menos remoto, hubieran sido incluso objeto de veneración religiosa. En otra obra Freud sostiene que los demonios habrían sido originariamente divinidades, degradadas a demonios después del apogeo de otras culturas y de otras divinidades: “Pero una cosa es cierta: los dioses pueden transformarse en demonios malvados cuando nuevas divinidades los suplantan” .

Esta religión satánica originaria no había sido extirpada completamente, sino que conservaba seguidores que practicaban su culto en la clandestinidad.

El tema de la demonología aparece en dos cartas escritas en el año 1897 por Freud a su amigo, el otorrinolaringólogo y biólogo Wilhelm Fliess (1858-1928). Estas se remontan a una época en la que Freud luego de una fase en la que se había ocupado principalmente de pacientes neurológicos, y había también aplicado la hipnosis en el tratamiento de disturbios psicógenos, como las parálisis histéricas, y en la cual había desarrollado la técnica catártica junto con Josef Breuer (1842-1925), había continuado sus investigaciones prácticamente solo. En este período Fliess es el interlocutor más importante de Freud, que comunica sus intuiciones al amigo tanto en una tupida correspondencia como en encuentros regulares, obteniendo además importantes estímulos.Es sabido que el desarrollo de las teorías psicoanalíticas está ligado estrechamente al autoanálisis de Freud, y que elementos autobiográficos también deberían desarrollar un papel importante en dos cartas, escritas pocos meses antes de la muerte del padre de Freud, ocurrida el 23.10.1896. Este acontecimiento parece haber marcado intensamente la vida de Freud:

“Durante casi un año después de la muerte del padre, los sufrimientos interiores de Freud se agravaron, como demuestran sus cartas a Fliess. Él hurgó día y noche sobre el aparato psicológico y sobre el origen de las neurosis. Hizo mayor caso a las fantasías de cobertura de ciertos recuerdos. Sentía estar a punto de descubrir grandes secretos, o de haberlos descubierto, pero de pronto retrocedía, preso de las dudas. Hablaba de su neurosis, su pequeña histeria.”

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