“Dorian Scioli es el ícono perfecto para todos los conversos”: Alfredo Grande

Daniel Scioli

Daniel Scioli

El médico psiquiatra y psicoanalista Alfredo Grande escribe:

Como un posmoderno muñeco de madera, Daniel cambió de mentor y, de digno ícono de la economía neoliberal, pasa ahora a ser ícono de la economía popular. Nacional es otra cosa, así que por ahora lo dejamos ahí.

En mi programa de radio Sueños Posibles, Alberto Morlachetti dijo para todos los que lo quisimos escuchar, que Scioli no tenía corazón. Nunca le pude decir a Alberto que Daniel había alquilado su alma a cualquier dios o a cualquier diablo. El desgraciado doctor Fausto al menos vendió su alma. Daniel apenas hizo un leasing.

Su proyecto de bajar la edad de imputabilidad de los jóvenes para combatir el delito que generan los viejos, ha quedado en el olvido impiadoso de otra de las formas de la impunidad: la demencia política. Si alguien revisara los archivos de las agachadas, los ominosos silencios, las declaraciones ambiguas, su ninguneo de los desaparecidos y asesinados y torturados en dictadura, su ninguneo de los desaparecidos en democracia, encontraría la clave de por qué el retrato, por cierto bien oculto, no deja de deformarse. Ignoro qué artista lo pintó. Quizá fue otra de las previsiones de la comadreja de los llanos, según definiera a Menem el ingenio de Pino Solanas.

Pero lo que me deja en desconsuelo, es que ilustres militantes, notables pensadores, prestigiosos intelectuales, estén mirando, admirando y alabando al Scioli del retrato. Creo que les deben haber mandado una copia escaneada. El original está más oculto que el santo grial. Y en cierta forma, la alquimia del gobierno de los derechos humanos permite que por mandato de su jefa espiritual, el operativo “Desear a Daniel”, sea algo muy parecido a un santo grial.

Si el Randazzo para la derrota quedó estampado contra los trenes modernos que pretendieron y quizá lograron la anestesia por la masacre de Once, el Scioli para la Victoria prepara la rampa para su órbita alrededor del poder. Zannini es apenas una flor en el ojal de un saco manchado y deshilachado. Algo así como el medio melón en la cabeza. El retrato de Dorian Scioli seguirá deteriorándose pero llevará su tiempo. Quizá el tiempo nos lleve puestos primero a nosotros y azorados descubramos que la fama no es puro cuento. Que es un cuento, pero no puro. Para la mayoría real que no es ni rica ni famosa, en la cual estoy cómodamente instalado, no hay retrato que valga.

Lo miramos al candidato para la victoria con los mismos ojos y la misma rabia con que lo miramos siempre. Dorian Scioli es el ícono perfecto para todos los conversos. Privatizó y luego nacionalizó. En pésimas condiciones, pero eso ya es sintonía fina. Le perteneció a Menem y luego le perteneció y pertenecerá a Kirchner.

Nadie podrá socorrerlo cuando la parca de la historia lo invite a acompañarlo en el viaje final. En el cual podrá nuevamente encontrarse con el retrato que décadas atrás le habían pintado, y la persona y el personaje sean, como debe ser, una cosa y la misma cosa. Un monstruo sin alma.

No comments yet

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: