“…hablar de la postura gay de un chico de seis años está en el orden de lo siniestro. Y para el psicoanálisis, lo siniestro tiene que ver…”: Blanca Huggelmann

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Blanca Huggelmann, experta en familia y perito de la Justicia porteña, explicò en una columna en perfil el insólito fallo de los jueces que redujeron la pena al abusador del niño de seis años por una presunta “orientación sexual” que no es tal. A continuaciòn, su texto:

“A los seis años un chico no puede ser gay, no puede ser travesti. Emitir una sentencia sostenida en fundamentos de ese tipo, como hicieron dos de los tres jueces de Cámara para reducirle la pena al entrenador que abusó de un menor –noticia que desató la indignación de gran parte de la sociedad- es absolutamente homofóbico. Y la explicación cualquier psicoanalista la sabe, ya que la etapa evolutiva de una persona es un proceso claramente definido por Freud.

De los 0 a los 2 años es lo que se denomina la “etapa oral”, de los 2 a los 4 la “etapa anal”. Luego entra lo que los psicólogos llaman “el Edipo” (de los 4 o 5 años). Entre los 6 y los 12 años, una persona pasa por lo que conocemos como el “período de latencia”, que es el proceso de la sublimación y socialización, que incluye, entre otras cosas la etapa escolar de un chico. Y, posteriormente entra en la pubertad, donde se da una reedición del Edipo, una vuelta a la primera etapa en la que se resuelven algunas cosas que habían quedado inconclusas.

La elección sexual se hará entrada la adolescencia, luego de esta reedición del Edipo. Justamente, por ese motivo, nuestro Código Penal define como edad para el consentimiento sexual los 13 años, y entre los 13 y los 16 con ciertas restricciones.

Un juez puede desconocer estas cuestiones, pero para eso están los peritos psiquiatras que le dan un soporte y, desde su experiencia, lo asesoran para la buena administración de la Justicia. Probablemente estos dos jueces de Casación no hayan entendido a los psiquiatras, o no hayan leído sus conclusiones. O lo que es peor, desde un lugar de omnipotencia, los hayan invisibilizado, lo que se condice con la invisibilización del hecho en cuestión, la naturalizacion y la postura machista, homofóbica. En pocas palabras, hablar de la postura gay de un chico de seis años está en el orden de lo siniestro. Y para el psicoanálisis, lo siniestro tiene que ver con lo secreto”.

2 comments so far

  1. Tony on

    ¿Y que pasa con el caso de Lulú?

  2. Lucho Gil on

    @Tony: Lo de lulú en mi opinión tiene más relación con un deseo materno más que con una elección sexual genuina


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