En “La vergüenza en el análisis”, Pablo Peusner escribe: “En la primera clase del Seminario X, Lacan destaca la relación al Otro, al significante, que tienen las pasiones…”

Pablo Peusner. Foto de Víctor Toty Cáceres.

Pablo Peusner. Foto de Víctor Toty Cáceres.

En “La vergüenza en el análisis” (1 Septiembre, 2014) Pablo Peusner escribe:

La retórica de las pasiones

En la primera clase del Seminario X, Lacan destaca la relación al Otro, al significante, que tienen las pasiones, y el error que implicaría intentar encontrar allí algo previo al símbolo. Nos remite entonces al libro segundo de la retórica de Aristóteles: “Lo mejor que hay sobre las pasiones está atrapado en la red de la retórica”. O sea que va a ubicar los afectos en relación a la palabra, siendo que en esa obra Aristóteles se va a referir justamente a la palabra que se dirige al Otro con fines de persuasión.

Entre otras cosas, Aristóteles intenta meterse con los resortes del discurso fabricado para convencer. Dentro de sus herramientas se encuentra el pathos que se puede generar para influir sobre el juicio. Por este motivo aborda las pasiones y las coordenadas simbólicas en las que se presentan –podemos decir nosotros. Una de estas pasiones es la vergüenza.

En el capítulo 6 titulado “La vergüenza y la desvergüenza”, afirma:

“La vergüenza es un cierto pesar o turbación relativos a aquellos vicios presentes, pasados o futuros, cuya presencia acarrea una pérdida de reputación (…) avergonzarán todos los vicios que parecen ser vergonzosos, y las obras resultantes del vicio, como, por ejemplo, abandonar el escudo y huirya que esto resulta de la cobardía.El mantener relaciones carnales con quienes no se debe o donde y cuando no conviene, pues esto resulta del desenfreno. El obtener ganancia de cosas ruines o vergonzosas o de personas imposibilitadas, como son los pobres o los difuntos -de ahí el refrán: saca partido hasta de un cadáver, porque todo esto procede de la codicia y la mezquindad. Por lo demás, se siente vergüenza no sólo de las cosas que se califican de vergonzosas, sino también de sus signos; por ejemplo: No sólo de entregarse a los placeres del amor, sino también de lo que son signos suyos”.

Ahora la cuestión que es extremadamente relevante para la vergüenza es el lugar del Otro. Continúo con Aristóteles.

“Tales son, pues, las cosas que causan vergüenza. Más, ante quienes puesto que la vergüenza es una fantasía que se siente concierne a la pérdida de reputación, y como, por otra parte, nadie se preocupa de la reputación sino con referencia a quiénes han de juzgarla, necesariamente se sentirá vergüenza ante aquellos cuyo juicio importa”.

Entonces:

1) Importa el juicio de quienes nos admiran

2) de aquéllos otros a quienes admiramos

3) por los que queremos ser admirados

“No se siente por lo general vergüenza ni ante aquéllos de quienes desdeñamos su opinión en lo que se refiere a ser veraces ni tampoco ante los conocidos igual que ante los desconocidos, sino que ante los conocidos. (Nos avergonzamos) por lo que se juzga (vergonzoso) de verdad, mientras que ante los no allegados, (por lo que lo es) según las convenciones”.

Entonces dado un evento vergonzoso uno podría preguntarse, ¿Cuál es el vicio en juego? ¿Cuál es el Otro enjuiciador que corresponde a la pérdida de reputación? Está claro que el Otro en el caso Xipolitakis es muy diferente al de mi paciente, por ejemplo.

Bueno, volvamos entonces a nuestros fenómenos clínicos teniendo las herramientas de la retórica de Aristóteles.

¿Por qué de pronto ganan la escena estas formas de la vergüenza en el dispositivo? ¿Por qué a veces cuestiones nimias generan tanta vergüenza al analizante? En otras palabras, ¿por qué el analista se vuelve enjuiciador ante un supuesto vicio, aunque éste no se presente como defensor del soberano bien? ¿Por qué el analizante de pronto puede pasar a estar muy preocupado por su reputación de “buen paciente”?

No voy a sorprender a nadie si remito este fenómeno a la transferencia, pero como mi interés recae sobre el asunto de la vergüenza en el dispositivo, quisiera saber qué modalidad de satisfacción se ha establecido en la cura cuando aparece la vergüenza.

François Mauriac “never poisoned anyone!”

François Mauriac

François Mauriac

In a March 1953 interview for The Paris Review by Jean le Marchand, Secrétaire Générale of La Table Ronde, François Mauriac, the French author who died today in history, September 1, 1970, replied to the question:

INTERVIEWER

Have you ever described a situation of which you had no personal experience?

MAURIAC

That goes without saying—for example, I’ve never poisoned anyone! Certainly a novelist more or less comprehends all his characters; but I have also described situations of which I had no direct experience.

 

Peter Robertson states: “… the English would appear to be unnerved by a Scot who would not be at home in Trainspotting”

Vanina Redondi

Vanina Redondi

In an interview with Argentine journalist Vanina Redondi, published today in “Beattie´s Book Blog”, Peter Robertson, publisher and president of Interlitq,  states:

“For all their virtues, the English would appear to be unnerved by a Scot who would not be at home in Trainspotting.”

Peter Robertson

Peter Robertson

“No hay psicólogo que en algún momento de su formación no se haya enfrentado con el problema de su relación con el psicoanálisis” escribe Juana Danis

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En “El psicólogo y el psicoanálisis” (Septiembre, 1969), Juana Danis escribe:

“No hay psicólogo que en algún momento de su formación no se haya enfrentado con el problema de su relación con el psicoanálisis. Algunos se declaran sus enemigos, o actúan esta enemistad a través de diversas formas de rechazo, argumentando generalmente con críticas a un Freud “ya superado” (y nunca estudiado). Otros, luego de analizarse largos años, proclaman (o actúan) que no hay diferencia entre un psicólogo y un psicoanalista. Este trabajo va dirigido a aquellos que no pertenecen a ninguno de los dos grupos y que buscan su identidad de psicólogos en una modalidad de trabajo profesional, que es afín y a la vez diferente de la labor psicoanalítica. Son varios los caminos que dan acceso a la tarea de diferenciación de ambas profesiones. Podemos seguir la vía histórica o contemplar la actualidad tal como se nos presenta en la ciudad en la que vivimos, o bien reflexionar sobre el sentido y la función de estas profesiones.”

François Mauriac: “I believe that only poetry counts … A great novelist is first of all a great poet”

François Mauriac

François Mauriac

According to François Mauriac, the French author who died today in history, September 1, 1970:

“I believe that only poetry counts … A great novelist is first of all a great poet.”  

 

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